Músicos y cajeras de Mercadona, por Enrique Blanco

Músicos y cajeras de Mercadona, por Enrique Blanco

  • Comentar
  • Imprimir
  • Compartir

Nos hacemos eco de esta interesante reflexión de Enrique Blanco…

“Difícilmente revelo algún secreto si digo que en España la profesión de músico suele estar mal vista: en general padres y amigos suelen intentar desanimarte y decirte que no tendrás futuro laboral alguno.

En ese contexto y en algunos otros oigo cada vez más “vas a acabar de cajera/o de Mercadona”.

Ignoro si es que Mercadona emplea más cajeras que otros supermercados o es que sus condiciones de trabajo son especialmente leoninas.

Tiendo más bien a pensar que es una frase hecha.

El caso es que la frase me indigna. Comprendo la crisis (la padezco, no menos que otros) y comprendo la necesidad de buscar un buen trabajo para vivir. Pero tengo una hija que va a cumplir once años.

Le quedan probablemente otros tantos (o más bien más) antes de poder pensar en que acabe los estudios. ¿De verdad tiene que pasar ventitantos años para convertirse en una pieza más del mercado laboral? ¿Ventitantos años sin darse un gusto intelectual para luego trabajar hasta los sesenta y siete? ¿Puede que entonces, en la jubilación se le permita tener alguna curiosidad?

Discrepo con tal forma de pensar. La vida es para vivirla, y el trabajo es para sufragarse la vida. Ahora dicen mucho los políticos que no estamos preparando a la gente para el mercado laboral. Quizá es que no queramos eso sino preparar personas para que vivan una vida plena, de la que el trabajo sólo sea la parte alimenticia.

Un ejemplo de las frases que suelen oírse por la televisión: “hizo la carrera de físicas y trabaja de camarero/a”.

Eso me hace preguntarme si los camareros no tienen derecho a saber del funcionamiento del mundo, o si los misterios de electrones, protones y otras partículas elementales les están vedados.

¿Deben ejercer de camareros y al llegar a casa empaparse de fútbol y programas del corazón? ¿Les está permitido leer un libro o tocar un instrumento musical? ¿Pueden dedicar parte de su ocio a comprender y disfrutar su propia persona? ¿O el sino de ser camareros ya les incapacita para ello?

Queridas madres, queridos padres. Que vuestros hijos sean felices. Nadie sabe cómo será el futuro laboral en unos años. Procurad que los jóvenes tengan un interior rico, que les ayude a ser flexibles y a gozar de lo que tengan.

No que se conviertan en el arquetipo platónico de la cajera de Mercadona.

Y en ese sentido, ser músico es una ayuda extraordinaria. Algo que siempre te llena y que no se agota jamás.

Nota de un poco más tarde: no se si he dejado claro que no tengo nada contra las cajeras de Mercadona. Las del que está al lado de mi casa, así como el único cajero, son enormemente amables y competentes. Estoy precisamente en contra de que se las use como sinónimo de un destino horrible.

Destinos horribles son los que así consideramos. Y estoy convencido de que una cajera de Mercadona que llegue a casa y se ponga a tocar el oboe, leer un libro, o elucubrar pinturas es más feliz que un oficinista que se lleva el trabajo a casa.


Autor: Enrique Blanco

4 Comentarios sobre “Músicos y cajeras de Mercadona, por Enrique Blanco”

  1. Ana dice:

    Yo no soy cajera de mercadona….., soy charcutera en paro. Toco dos instrumentos musicales, uno de ellos me permite disfrutar de un pequeño incremento en mi economía. Tambien leo algo más que las aventuras eróticas de Anastasia Steele y Christian Grey. Gracias por tu reflexión.

  2. Pilar dice:

    Beuna reflexión. Lo cierto es que los puestos en Mercadona son los más buscados, no sólo porque las condiciones de trabajo son buenísimas sino porque los sueldos son los mejores y además Roig proporciona unas condiciones de permiso de maternidad que son imbatibles, por lo que o es una frase hecha o es pura malicia. Y ya está bien de igualar por abajo, tiene usted toda la razón!!

  3. A Black dice:

    Concuerdo con lo que dices, y también me parece que la frase hecha no debería estar hecha ( valga la redundancia) para infravalorar a nadie, ya que si se tiene que trabajar de eso es para subsistir, no por vocación.
    Ojalá todo el mundo tuviese inquietudes intelectuales en sus horas de ocio, porque no todo es trabajar, lo que importa es cultivar la mente y cultivarse uno mismo.

    En mi caso tuve que estar un periodo de tiempo buscando y trabajando en puestos del tipo cajera, recepcionista, etc y lo que más me importaba era seguir aprendiendo. De forma autodidacta estudié física, astronomía, chino, historia y pintura, y fui realmente FELIZ. Un Saludo.

  4. Noor dice:

    Yo no soy músico. Soy bailarina. Y el comentario es el mismo que para los músicos… o peo. Tengo 42 años y siempre quise bailar, actuar, siempre me gustó el escenario. Y los comentarios eran los mismos que para los músicos… o peores. Y enconces no habia Mercadona. “Déjate de bailes y músicas y ponte a estudiar. Tienes que pensar en tu futuro. El día de mañana, tienes que tener un trabajo estable. Una bailarina… ja! además, tu sabes esa gente para triunfar lo que tiene que hacer? tu sabes por las piedras que tiene que pasar? esa vida es de dar tumbos y nada mas…
    Bien, han pasado muchos años desde mi adolescencia. He estudiado como me pidieron. Sacrifiqué mi pasión por la danza en “mi propio beneficio” por tener “un futuro estable” como me habían dicho que tenía que tener. A decir verdad, no lo sacrifiqué. No fui lo suficientemente o lista para hacer lo que realmente quería hacer, no encontré apoyos que me abrieran puertas y yo no supe abrirlas sola. El caso es que a mis 42 años, ni trabajo estable, ni futuro seguro. Y he acabado descubriendo que en los trabajos tradicionales y socialmente bien vistos, también hay mucha gente que pasa por la piedra. Y a lo largo de mi vida laboral no he dado más que tumbos.
    Un día me lié la manta a la cabeza y me fui a Egipto. Y con 40 años conseguí mi sueño de poder bailar cada día en los escenarios de un país extranjero, mostrando una danza que no es de la cultura del país donde nací. Hoy soy feliz.
    No sabemos el destino que les depara a nuestros hijos, como bien habeis dicho. Por lo tanto, que se preparen, que estudien, pero no les cortemos las alas si tienen aspiraciones artísticas por muy mal que lo vea la sociedad. La felicidad de cada uno es mucho más importante que estar preparado para el mercado laboral de 4 señores feudales. Para ese mercado, siempre habrá gente. Para lo otro no.

Escribir un comentario