Música Antigua. La guerra

Música Antigua. La guerra

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Audio del programa de Radio Música Antigua a la Carta, presentado y dirigido por Sergio Pagán para RNE:

“Mazas y espadas.

Yelmos de colores.

Escudos que se rompen y despedazan.

Todo lo veremos al entrar en el combate.

Y a muchos vasallos golpear juntos, por lo que irán vagabundos los caballos de los muertos y de los heridos.

…Y cuando haya entrado en la batalla, cada noble, sólo pensará en cortar cabezas y brazos, pues más vale muerto que vivo vencido….”

“Este texto tan belicoso del trovador Bertrand de Born, nos sitúa en el tema del que hoy vamos a ocuparnos: la música de guerra. Y será con obras de Janequin, Marcabrú, Josquin, Hume y otros.

Bertran de Born (1140 – 1215) fue un soldado occitano y trovador.

Fue vizconde de Hautefort. Luchó con su hermano Constantino por la posesión única de la herencia familiar. También tuvo problemas con el rey Enrique II de Inglaterra y con sus hijos.

Dante le describe en el infierno con su cabeza entre las manos como castigo. Bertran acabó sus días en el monasterio de la abadía de Dalón.

Bertrán de Born, uno de los trovadores más populares, nació hacia el año 1140 en la mansión señorial de Born de Salagnac, en tierras del Perigord colindantes con el bajo Lemosín.

Empezó por expulsar a su hermano Constantino del importante castillo cercano de Autafort, cuyo señorío había pasado a compartir, y luego se puso a guerrear contra Enrique II Plantagenet, rey de Inglaterra, empujando a la rebelión, junto con los barones aquitanos y potevinos, al hijo mayor de Enrique II, el ‘’joven rey’’ Enrique el del cort mantel, envidioso de su hermano menor Ricardo Corazón de león, convertido efectivamente en duque de Aquitania y conde de Poitou.

Después de la muerte del joven rey, que le inspiró un planto ( elegía ) cuya belleza formal nos conmueve todavía hoy, se reconcilió con Enrique II y con Ricardo.

Bertrán de Born era el tipo perfecto de barón feudal, que no piensa más que en aventuras y batallas, no por patriotismo, sino por necesidades económicas y venganza personal.

Era el cantor apasionado de la guerra, y sus serventesios políticos lo colocan entre los más grandes poetas de su género.

Como el sensible Bernart de Ventadorn, este condotiero menesteroso y sin escrúpulos se hizo monje en el monasterio de Dalón, donde murió poco antes de 1215.

Sabido es que Dante le otorgó, al condenarlo en la Divina Comedia, un lugar inmortal. Lo encontramos en el noveno foso del octavo círculo con los sembradores de discordias (canto XXVIII del Infierno).

Bertran Born es citado en el libro de Paul Auster Invisible (editorial anagrama). Ubican al poeta en el lugar donde Dante lo colocó principalmente por haber aconsejado al príncipe Enrique a rebelarse contra su padre, el rey Enrique II.

Clément Janequin (c. 1485 – 1558) fue un músico francés del Renacimiento.

Se le considera uno de los más famosos compositores de las chansons populares de su época, junto con Claudin de Sermisy, y tuvo mucha importancia en el desarrollo de la chanson parisina, especialmente de tipo programático.

Su fama, debida a la gran divulgación que tuvo su obra, fue posible gracias al desarrollo de la impresión musical.

Nació en Châtellerault, cerca de Poitiers, departamento de Vienne.

Su carrera fue bastante inusual para su época ya que nunca tuvo un puesto estable en una catedral o en una corte aristocrática. Por el contrario, desempeñó una serie de cargos menores, a menudo con el auspicio de importantes mecenazgos.

No se conservan documentos que puedan dar detalles sobre su etapa de formación.

En 1505 se encontraba en Burdeos empleado al servicio de Lancelot du Fau, el cual llegaría a ser obispo de Luçon; se mantuvo en ese puesto hasta la muerte de du Fau en 1523, siendo contratando entonces por el Obispo de Burdeos. Durante ese período se ordenó sacerdote, aunque no debió ejercer grandes funciones ya que parece que siempre se quejaba de la falta de dinero.

Después de 1530, Janequin desempeñó una serie de cargos en Anjou, comenzando comenzando como profesor de canto en el coro de la catedral de Auch y progresando a maestro de capilla en la escuela de canto de la catedral de Angers.

Pronto atrajo la atención de Jean de Guise, patrón de Erasmo, Clément Marot, y Rabelais; en 1548, con la ayuda de Charles de Ronsard (hermano del poeta Pierre de Ronsard), tuvo un empujón en su carrera, llegando ostentar un puesto religioso en Unverre, no lejos de Chartres.

Sobre esa epoca empezó a vivir en Paris, siendo “cantante regular” en el capilla del rey en 1555, y poco después “compositor regular” del rey: solamente un compositor (Sandrin, también conocido como Pierre Regnault) había tenido antes ese reconocimiento.

En su testamento de febrero de 1558, poco antes de morir en Paris, deja sus pocas pertenencias a la caridad.

Todavía se quejaría una vez más de la vejez y la pobreza en la dedicatoria de una obra publicada póstumamente (1559).

Marcabrú fue un trovador que vivió en el siglo XII; su actividad poética puede situarse aproximadamente entre los años 1130 y 1150.

Era originario de la región de Gascuña y de extracción humilde.

Parece que se dedicó profesionalmente a la poesía, ejerciendo como juglar de sus propias composiciones.

Fue protegido del también trovador y poderoso señor feudal Guillermo X de Poitiers, hijo del también trovador Guillermo II de Poitiers, y de Alfonso VII de Castilla y León, en cuya corte permaneció durante unos diez años.

Aunque se conservan dos vidas de Marcabrú apenas aportan datos biográficos relevantes.

Recibió el sobrenombre de Panperdut a causa de un sirventés que le dirigió un tal Aldrics de Vilar, al que Marcabrú respondió con igual o mayor virulencia.

Se conservan 42 poemas suyos.

Su obra se caracteriza por el tono moralista: se queja continuamente de la corrupción de las costumbres, del triunfo del fals’amor (falso amor) sobre el fin’amor (amor cortés).

Era conocida su misoginia. Es una obra difícil, no por su adscripción al trobar clus, sino por su relación con la poesía popular de la época, por completo desconocida en nuestros días.

Josquin Des Prés, derivado del flamenco “Josken” , diminutivo de “José” , latinizado Josquinus Pratensis (c. 1450 a 1455 – 27 de agosto de 1521) fue un compositor franco-flamenco del Renacimiento, considerado el más famoso compositor europeo entre Guillaume Dufay y Giovanni Pierluigi da Palestrina, y la figura central de la escuela musical flamenca.

También es conocido como Josquin Desprez.

Es comúnmente considerado como la figura central de la escuela franco-flamenca. Josquin es ampliamente considerado por la erudición musical como el primer maestro del estilo de música vocal polifónica del alto Renacimiento, que empezaba a surgir en su época.

Durante el siglo XVI Josquin adquirió paulatinamente fama como el mayor compositor de la época, cuya técnica y expresión magistrales fueron universalmente imitadas y admiradas.

Plumas tan dispares como Baldassare Castiglione y Martin Luther escribieron sobre su reputación y fama, teóricos como Heinrich Glarean y Gioseffo Zarlino consideraron su estilo la mejor representación de la perfección.

Fue tan admirado que los copistas le atribuyeron multitud de composiciones anónimas, probablemente para aumentar sus ventas.

Se le atribuyen al menos 374 obras; ha sido tan sólo tras la llegada de la erudición analítica moderna cuando se han puesto en duda algunas de esas erróneas atribuciones, con la base de pruebas manuscritas y rasgos estilísticos.

Sin embargo, a pesar de la enorme fama de Josquin, que duró hasta el comienzo de la época barroca y se revitalizó en el siglo XX, su biografía es oscura, y no sabemos casi nada de su personalidad.

La única obra que pervive que puede ser de su propia mano es una pintada en el muro de la Capilla Sixtina, y tan sólo se conoce una referencia contemporánea a su personaje, en una carta de Duke Ercole I de Ferrara.

Las vidas de docenas de compositores menores del Renacimiento están mejor documentadas que la de Josquin.

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