“Las dificultades que tenían las imprentas de la Corte”

“Las dificultades que tenían las imprentas de la Corte”

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Lucas Ruiz de Ribayaz y Foncea nació en Santa María Ribarredonda (Burgos-España), en octubre del año 1626.

Hijo de Tomás y Catalina, ambos de Santa María Ribarredonda, fue el mayor de 4 hermanos.

Entró en la Colegiata de Villafranca del Bierzo (León) después de recibir las órdenes menores, y por sus grados, alcanzó allí la de presbítero.

Al llegar a Villafranca poseía algunos principios de música, logrados al servicio de los Condes de Lemos y Andrade, de donde gracias a ellos y tras presentación del patrón de la Colegiata, don Fadrique de Toledo, marqués de Villafranca, pasó a gozar de una prebenda, la cual le permitió, en él no mucho tiempo que sus obligaciones le dejaban libre, practicar en las cifras, instrumentos y música determinantes del libro.

Continuaba en el ejercicio de tal prebenda en 1677, año de la aparición de su obra “Luz y Norte Musical”.

En la Biblioteca Nacional de Madrid se halla la obra publicada por Ruiz de Ribayaz, que lleva este largo título: “Luz y Norte Musical para caminar por las cifras de la guitarra española y arpa, tañer y cantar a compás por canto de órgano, y breve explicación del arte, con preceptos fáciles, indubitables y explicados con claras reglas por teórica y práctica.

“Y a continuación dice: Compuesto por D. Lucas Ruiz de Ribayaz, presbítero, prebendado de la iglesia colegial de Villafranca del Bierzo (hoy Parroquia de la Villa) y natural de Santa María Ribarredonda, Merindad de Bureba, en las montañas de Burgos, conságrale a la Reina de los Ángeles, María Santísima de Curiñego, patrona de dicha Colegial.

Con Privilegio en Madrid, por Melchor Álvarez, año de 1677.

Está en la Real Academia con el nº 9402, amén de otra obra suya con el nº 8223.

Lo componen 168 páginas, de las cuales, con VIII folios, solo están numeradas 144, y se abre con la dedicatoria a la Virgen y un grabado de la imagen.

Siguen la aprobación del calificador del Santo Oficio, la licencia del Ordinario, la aprobación del maestro de capilla del convento de la Descalzas Reales de Madrid, la tasa del libro y la fe de erratas.

A continuación viene el prólogo, donde el autor explica las dificultades que halló en las imprentas de la Corte respecto de la notación musical mediante cifras, a causa de lo poco usual de semejante género de impresión.

Debido a ello, hubo de traducir la cifra del arpa, pues para imprimirla de acuerdo con su idea inicial hubieran sido precisos nuevos caracteres con diferentes matrices, cosa que resultó imposible por no encontrarse quien lo hiciera.

“Y aun para esta impresión –añade- pusieron tantas dificultades (…), que ha sido forzoso buscar arbitrio para hacerla, cuya novedad puede disculpar los defectos de ella, de quien la ha manejado y aun de su autor, pues no es fácil acertarla a la primera, la cual, y del género, no hay duda que es en España la de este libro.

En el dorso del folio VIII se representa una guitarra, muy corta y ancha.

Hacia la mitad se trata particularmente de “tañidos de rasgado para guitarra”, especificando lo relativo a jácaras, folías, pavanas, villano, zarabanda, matachín, mariona, gallarda, y Canarios, danza del hacha, españoleta, bailete.

Entre las composiciones transcritas en las páginas siguientes, figuran paradetas, torneo, turdión, galería del amor, Torneo, Vacas, y pasacalle, en algunos casos con sus diferencias.

En otro grabado se representa el teclado del monocordio con la cifra pertinente a cada tecla.

Cierran el libro el índice del texto y el de las composiciones incluidas.

Javier Echecopar, indica como Pedro Antonio Fernández de Castro y Andrade, Conde de Lemos, XVII Virrey del Perú llegó a Lima en el año de 1667, acompañado del religioso y guitarrista Ruiz de Ribayaz al inicio de su importante carrera como músico.

El Virrey tocaba diestramente la guitarra y era uno de los entusiastas discípulos de Ruiz de Ríbayaz, quien a su regreso a Madrid publicó en 1677.

En el prólogo informa, que en el Perú los músicos no sabían leer las cifras o tablatura, con excepción de unos pocos que conocían la música polifónica, pero tañían diestramente la guitarra y cantaban de memoria.

En su obra no solo se encuentran estos temas, también guías para tocar los instrumentos e incluso para aprender a ornamentar con corrección.

Para Andrew Lawrence-King, Luz y Norte fue escrito como una guía para la interpretación e improvisación de la música española.

Una publicación que explica el cambio que tuvo la interpretación de la música barroca española lejos del estilo francés e italiano.

El concepto español no sólo se refiere a España sino a Centro y Sudamérica, partes de Italia y hasta África.

1 Comentario sobre ““Las dificultades que tenían las imprentas de la Corte””

  1. Marta dice:

    Yo añadiría al artículo el disclaimer “Copiado íntegramente de Spanish Dances: Selections from Ruiz de Ribaya’s “Luz y Norte”.
    Saludos

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