Instrumentos medievales. Un valioso tesoro que debemos cuidar

Instrumentos medievales. Un valioso tesoro que debemos cuidar

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En la Edad Media hubo una gran cantidad de instrumentos musicales, de los cuales hoy en día se conservan muy pocos.

Para conocerlos, debemos acudir a los grabados, pinturas, esculturas y otras representaciones que dejan la huella a través de los tiempos para que podamos interpretar cómo eran y cómo podían sonar.

Las cantigas son una inmejorable fuente de información, y mediante las preciosas ilustraciones de las de Santa María, de Alfonso X “El Sabio”, han llegado hasta nosotros las figuras que presentaban estos instrumentos.

Por otro lado, sobre muchos de ellos, el famoso “Arcipreste de Hita (h.1290-1379), nos dejó diversas alusiones en su Libro de Cantares, o de Buen Amor, según se le denomina en el contexto.

La Vihuela, el Laúd, la Axabeba, la Guitarra morisca, la Dulcema y el Salterio serán algunos de los protagonistas de este artículo, una pequeña selección de este gran legado de instrumentos medievales, que han sobrevivido el paso del tiempo durante siglos y siglos.

Cualquiera de estos instrumentos bien merece un artículo entero, por que son un tesoro cada uno de ellos, un tesoro que gracias al magnífico trabajo que hacen los luthiers, historiadores, músicos o simples aficionados, permanecerá vivo.

Transcribimos algunas estrofas de la citada obra que constituyen un verdadero catálogo instrumental para la música española de aquellos felices días, allá por el año 1330:

“…con muchos instrumentos salen los atabores:
allí sale gritando la guitarra morisca
de las voces aguda, de los puntos arisca;
el corpudo alaút, que tien’ punto a la trisca;
la guitarra ladina con éstos se aprisca;

el rabé gritador, con la su alta nota
“calbí garabí!” ba teniendo la su nota;
el salterio con ellos más alto que la mota;
la vyhuela de péñola con aquesto y sota;

medio caño et harpa, con el rabé morisco,
entre ellos da alegranza al galopo Francisco;
la rota diz’ con ellos más alto que un risco,
con ella el taborete, sin él no vale un prisco…

INSTRUMENTOS MUSICALES DE LA ÉPOCA MEDIEVAL

Alaúd

Laúd, instrumento musical de cuerdas punteadas.

Su parte inferior es cóncava y prominente, compuesta, en lo interior, de muchas tablillas a modo de costillar.

“A partir del siglo XV, el laúd, instrumento de origen egipcio, que, llegó a Europa con las invasiones árabes, hízose accesorio obligado de todo cantar.

Especie de guitarra sin costados y con el respaldo abovedado como la mandolina, llevaba 11 cuerdas destinadas al canto; y más adelante, a fines del siglo XVI, se le aumentaron cinco cuerdas graves a lo largo del mango para que sirvieran de acompañamiento.

Albogón

Aumentativo de albogue, una especie de dulzaina.

El albogón era un instrumento de madera, de unos nueve decímetros de largo, a manera de flauta dulce, con siete agujeros para los dedos, que servía de bajo en los conjuntos de flautas.

Para los que sepan tocar la flauta de pico, les costará muy poco aprender a tocar el albogón.

En las cantigas aparecen varios modelos de diferentes tamaños.

Añafiles

El añafil, en árabe andalusí annafír, en árabe clásico nafīr, es un instrumento musical de viento de metal morisco, tipo trompeta recta y alargada, parecida a la tuba romana, usado también en Castilla.

Su sonido se produce mediante la vibración de los labios del intérprete en la parte denominada boquilla, pieza con forma de pequeño embudo, como sucede en la trompeta

Se puede encontrar en la iconografía medieval representado en escenas de batallas, con estandartes incorporados que identifican su militancia.

Atabales

El atabal es el nombre antiguo del timbal; por otro lado, es equivalente al “nácara” arábigo, el cual era un timbal pequeño.

(El atabal no debe ser confundido con el “tabalet”, especie de tamborcillo que aún suele tocarse en las fiestas públicas populares españolas).

Al que toca el atabal se le llama atabalero.

Los atabales serían más timbales que tambores pues un cronista del siglo XV, describiendo una fiesta dice:

el Señor Condestable asomó por la calle que viene de la Magdalena con tal contenencia: primeramente venian cuatro pares de atabales y diez ó doce trompetas, etc. (Mcm. hist. esp. tomo VIII, pág. 407)

Atabor

Tabor, atambor, tambor, el popular instrumento musical de percusión.

Es el antecedente árabe y medieval de nuestro tambor.

Consta de un cilindro hueco generalmente de madera, cerrado por dos pieles tensas.

En la inferior se coloca un bordón que se puede ceñir más o menos a la membrana, lo que produce el famoso efecto de redoble.

Axabeba

Ajabeba, flauta de caña usada por los marroquíes.

Es probable que el término ajabeba, y todas sus variantes como son ajaber, ayabeba, exababa, exabera, xabeba, xabela, etc., provenga del árabe “sababa” (joven, nueva).

La aparición de las flautas traveseras en Europa se remonta al siglo XI.

En la Ajabeba, el sonido se provoca por la incisión del aire en un orificio practicado en el lateral del tubo.

Se sitúa cerca del extremo superior del mismo, que se encuentra tapado.

Este tubo se coloca paralelamente a los labios del músico y en posición atravesada u oblícua con relación a su cuerpo.

Baldosa: valdosa, nombre éste de un instrumento un tanto impreciso y enigmático como el de la baldosa.

Casi con seguridad se refieren ambas designaciones al mismo instrumento.

Según se deduce de documentos coetáneos, era un instrumento de cuerdas, de sonido suave y empleado en las procesiones.

Hay quien relaciona la valdosa con la muy anterior trompeta marina.

Esta última se hallaba conformada por placas de madera en forma de cuñas y no tenía mango; estaba provista solamente de una o dos cuerdas con sus correspondientes clavijas.

Caño entero: tubo corto elaborado en distintos materiales, el cual era usado como instrumento musical.

(En el órgano, se llama “caño” al conducto del aire que produce el sonido).

Cinfonía: zanfonía

Era un instrumento de cuerdas frotadas con una rueda en lugar del arco, motivo por el cual se llamó, asimismo, lira o viola de rueda.

En el siglo XIV acostumbraba tener la forma de una sencilla caja rectangular.

La zanfona se asemeja a un violín mecánico en el que varias cuerdas vibran por la fricción de una rueda enresinada (situada en la caja de resonancia del instrumento) que gira gracias a un manillar.

Las notas cambian al presionar las teclas de un teclado dotado de unas espadillas que acortan la cuerda melódica.

La zanfona común tiene dos o tres cuerdas melódicas o cantantes, de las que se obtienen varias notas (alrededor de dos octavas de un piano), y dos o tres bordones a los lados, que emiten una sola nota (generalmente más grave).

Las zanfonas actuales pueden llegar a tener 23 cuerdas, agrupadas en cuatro categorías: melódicas, bordones, rítmicas (o trompetas) y simpáticas (que vibran sin necesidad de tañerlas porque entran en resonancia).

Dulcema

El dulcémele o dulcimer (del latín dulcis, dulce y el griego mélos, melodía) es un instrumento de cuerda percutida.

Pertenece a la familia del salterio por su conformación dinámica.

Está compuesto de varias cuerdas de alambre dispuestas en grupos de dos a cinco por nota y distribuidas a lo largo de una caja de resonancia plana y con forma trapezoidal.

Las cuerdas pasan sobre puentes que se encuentran acoplados a la caja armónica. Cada cuerda está equipada con una sordina controlada por un pedal.

El sonido resulta al ser golpeadas por unos martillos ligeros que producen un sonido vibrante, seco y metálico.

Existen variantes de disposición de escalas cromáticas y no cromáticas.

Guitarra Morisca o mandora

La guitarra morisca o mandora es un instrumento musical de cuerda pulsada.

El nombre de mandora deriva del término pantur, instrumento sumerio del que proviene.

Es un laúd que posee un vientre abombado y un clavijero en forma de hoz.

Es un instrumento muy nombrado por las cantigas, en la 150, y por Johannes de Grocheo (hacia 1300) quien la denomina quitarra sarracénica.

Es un instrumento híbrido entre la guitarra latina y el laúd medieval.

Se suele tañer punteada con los dedos o con el plectro.

En el siglo XIV se le conoce con el término de guitarra morisca, acuñado por el Arcipreste de Hita en el “Libro de buen amor” y apareció a principios del siglo IX.

Harpa

Arpa, instrumento musical, de forma triangular, cuyas cuerdas son pulsadas con ambas manos.

Afín a la lira y al “crwth”, ya era conocida en el antiguo Egipto.

Aunque inicialmente acompañaba la medida de los poemas épicos, más tarde llegó a ser solista en los ambientes cortesanos.

Fue muy utilizado en la Edad Media, antes de ser sustituído en el siglo XV por el laúd.

Estos instrumentos eran fabricados en un solo bloque de madera de picea, encina o sauce.

La columna era muy curvada y tenía hasta 28 cuerdas metálicas.

Para su práctica se sujetaba sobre la cadera y se apoyaba sobre el hombro.

Su delicada pulsación exigía que cada cuerda fuera apagada antes de tocar la siguiente.

Odrecillo

Pequeño odre, antiguo nombre de la cornamusa o gaita gallega.

(La cornamusa es un instrumento de viento, campestre, integrado por un odre y varios cañutos donde se produce el sonido.

El número de cañutos es de tres o cuatro, de longitud y grosor diferentes, con varios agujeros y provistos de lengüetas.

La “bagpipe” escocesa, la “zampogna” italiana, la “musette” francesa, la “Sackpfeife” alemana, la gaita española, no son más que variedades de la cornamusa).

Panderete, pandero, pandereta

El pandero es un instrumento rústico constituido por uno o dos aros de madera superpuestos, de un centímetro o menos de ancho, provistos de sonajas (v.) y cuyo vano está cubierto por uno de sus cantos o por los dos con piel muy lisa y estirada.

El pandero suele tener también estas mismas sonajas (o cascabeles) en cintas o cuerdas que cruzan de un lado al otro del aro.

Asimismo, dicho instrumento en ocasiones es elaborado con bastidor rectangular o cuadrado.

Rabé

Rabel, antiguo instrumento de cuerdas y arco.

Varios autores han explicado la etimología del vocablo rabel haciéndolo desarrollarse desde el antiguo vocablo persa “rbb”.

Su definición tradicional es “instrumento pastoril de cuerda frotado con un arco que se utiliza para acompañar a la voz en los distintos romances y coplas”.

El rabel generalmente era abombado, sin cuello, con el clavijero en forma de hoz; estaba provisto de tres cuerdas.

Las primeras documentaciones de algún símil con el rabel datan de principios del siglo X, en Asia.

En España, y con bastante asiduidad, empezamos a encontrar algunas ilustraciones, grabados y escritos en las que aparece el rabel a partir de la Edad Media (s. XII Y XIII), como pueden ser en algunas pinturas de “Las Cantigas” de Alfonso X El Sabio o en el arco de la portada central de la fachada sur de la Catedral de León donde, hay una talla en piedra del ‘Rey Músico’ portando un rabel (s. XIII).

Rota

La rota o crota es un instrumento de cuerda pulsada de la familia de los de caja sonora sin mango, punteados con plectro o con los dedos.

Es especie de una cítara en forma de triángulo rectángulo con 17 cuerdas, instrumento derivado del salterio latino triangular (decahordum).

La Rota se halla constantemente citada o representada entre los siglos X al XV

En un canecillo de la colegiata de Santillana del Mar (Cantabria, España) aparece un músico tocando lo que parece ser un rota rectangular frotada con arco.

En la actualidad la rota es un instrumento que experimenta un cierto renacimiento en contextos de música antigua.

Salterio

Lejano antecesor del clavicordio y del piano.

El salterio consiste en una caja de resonancia, construida de madera, en forma trapezoidal; sobre dicha caja se extienden diversas hileras de cuerdas metálicas las cuales se percuten con un macillo o se pulsan con un plectro, con uñas de marfil o también, con las de los dedos.

(El clavicordio es un antiguo instrumento musical, de cuerdas de alambre y con teclado, cuya caja es de forma rectangular.

Se diferencia del clave o clavecín en el sistema de herir las cuerdas: en el clave éstas son pulsadas con la punta de una pluma insertada a unas especies de lengüetas; en el clavicordio las cuerdas son percutidas directamente con laminillas de metal accionadas por medio de un teclado).

Sonajas

Par o pares de pequeñas chapas de metal que, atravesadas por un alambre, se colocan en algunos instrumentos rústicos para hacerlas sonar agitándolas.

Si el soporte es el bastidor de un pandero (‘panderete con sonajas’), entonces debemos hablar de la pandereta.

Taborete, tamborete, diminutivo de tambor. (V. atabor).

Tronpas, trompas. Instrumento músico de viento, que consiste en un tubo de latón enroscado circularmente y que va ensanchándose desde la boquilla al pabellón.

Vandurria, bandurria, instrumento musical de cuerdas, semejante a la guitarra, pero de tamaño como la mitad de ésta y de forma relativamente más estrecha en la parte que se junta con el mástil, el cual es liso, sin trastes; se pulsa con púa de concha.

Vyhuela de péñola

Durante el siglo XIV existía la vihuela de mano, para distinguirla de la vihuela de arco; esta última puede ser considerada como un percursor del actual violín, como, igualmente, de la vihuela de péndola (péñola o pluma).

En la Corona de Aragón apareció desde la segunda mitad del siglo XV una nueva viola a gamba, como el rabel medieval, pero con una morfología muy similar a la vihuela de mano o de péndola o péñola (la que se pulsaba con una púa o plectro).

Tenía un puente muy plano que favorecía el acompañamiento mediante acordes.

Este instrumento pasó a Italia hacia 1490, probablemente a través del Reino de Nápoles aragonés, y allí comenzó a transformarse para adoptar un puente más curvado y converger con otras violas.

8 Comentarios sobre “Instrumentos medievales. Un valioso tesoro que debemos cuidar”

  1. Isabel Troya dice:

    una maravilla que a veces ni conocemos, ni valoramos…. lo comparto !

  2. Eva Luna dice:

    Totalmente de acuerdo!!

  3. Anónimo dice:

    en algunas cosas

  4. Claude Longy dice:

    les ancêtres des “gibson”

  5. Estuve en la Iglesia, bueno monasterio de la Concepción, oyendo un concierto sobre las Cantigas de Sta Maria, de Gonzalo de Berceo, de Alfonso X el Sabio y las canciones de “Amigo” sefardíes. Los instrumentos estaban realizados por los mismos autores que los realizaron (creo que eran noruegos) Nos transportó a la Edad Media y se nos iban los pies. Precioso. Creo que los trajo la Universidad. Eras del estilo de éstos y tb había zampoñas y otros sacados de unos manuscritos medievales gallegos.

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