Giovanni Pierluigi da Palestrina, considerado como el “salvador” de la música de la iglesia

Giovanni Pierluigi da Palestrina, considerado como el “salvador” de la música de la iglesia

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Giovani Pierluigi da Palestrina es considerado uno de los máximos exponentes de la música religiosa católica y quizás el mas representativo de la polifonía.

Palestrina demostró que era posible usar tales recursos, embelleciendo la música, y además dar un mensaje claro e inteligible para el oyente.

Su carrera es una de las más brillantes de toda la historia de la música, sin conocer ningún obstáculo.

Bajo el papado de Julio III fué maestro del coro de la Cappella Giulia del Vaticano.

Palestrina es considerado como el “salvador” de la música de la iglesia, cuando el concilio de Trento (1545-63) decretó que se debía purgar toda influencia y estilo secular de la música de la iglesia, alegando que el uso de coros y otras formas tendían a oscurecer la claridad del mensaje de la misa.

En 1555 después consiguió entrar a cantar en el coro de la Capilla Sixtina (puesto ambicionadísimo).

Desgraciadamente, su posición no fue bien vista por el papa Paulo IV, que licenció al músico por estar casado, lo cual era contrario a las normas de la Capilla Sixtina (aunque también se dice que lo echan por componer madrigales, que son obras de carácter profano).

Sin embargo, fue aceptado inmediatamente en la Capilla de S. Juan de Letrán y en 1560 pasó a la basílica de S. María la Mayor.

En esos mismos años fue director de música del card. Hipólito d’Este.

En 1571 sucedió a Giovanni Animuccia en la dirección de la Capilla Julia, puesto de sumo prestigio que Palestrina conservó hasta su muerte.

En 1580 perdió a su mujer, Lucrezia Gori, de la cual había tenido tres hijos, siendo tanto su dolor que pidió al Papa la concesión de las órdenes sagradas.

Pero transcurridas apenas cinco semanas de haber sido nombrado clérigo beneficiado de Ferentine, olvidó de repente el luto y la vocación religiosa decidiendo casarse con una rica viuda romana, Virginia Dormuli, propietaria de una peletería.

Para Palestrina fue una fortuna inesperada, pues al no carecer de un destacado sentido práctico, colaboró con éxito en los negocios de su mujer, de forma que los nuevos ingresos de dinero le permitieron publicar muchas composiciones.

Transcurrieron los últimos años de su vida, por tanto, con tranquilidad y holgura.

Vivía en una casa situada detrás de la basílica de S. Pedro, en una calleja que llevaba su mismo nombre.

Era estimado y bienamado por príncipes, pontífices y por el mismo pueblo.

Fallece en 1594 en los brazos de S. Felipe Neri.

En sus funerales estuvieron presentes todos los músicos de Roma, en medio de un gentío enorme.

Su cadáver fue depositado en la tumba llamada della casse, bajo el pavimento de la Capilla Nueva en la basílica de S. Pedro.

Sobre el féretro fue aplicada una lámina de metal con la leyenda «Joannes Petraloysius Praenestinus Princebs Musicae»: príncipe de una música que se propuso fundamentalmente edificar las almas, además de afianzar las mentes ávidas de perfección rítmica, armónica y contrapuntística.

Escrito por Juan Roleri

5 Comentarios sobre “Giovanni Pierluigi da Palestrina, considerado como el “salvador” de la música de la iglesia”

  1. CLARO fusiono habilmente la obra sacra con la naciente opera.

  2. CÓMO ME GUSTARÍA QUE PUDIÉRAMOS INTERPRETAR EN NUESTRO CORO DE LA CATEDRAL A TODOS ESTOS COMPOSITORES, MAESTROS DE LA MÚSICA RELIGIOSA. PERO ESTOY CASI SEGURO DE QUE ESTO JAMÁS OCURRIRÁ. SUPONGO QUE NO SOMOS LO SUFICIENTEMENTE BUENOS PARAS HACERLO.

  3. Con escuchar su Gloria de la Misa del Papa Marcelo, me olvido de todo.
    Es brillante.

  4. Palestrina!!! Por ti descubrí mi pasion por lo renacentista

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