A nuestros dulces cantos responda el eco: los madrigales de Barbara Strozzi

A nuestros dulces cantos responda el eco: los madrigales de Barbara Strozzi

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A pesar de que las composiciones que lo integran aparecen con frecuencia en solitario en numerosas antologías de música barroca italiana, resulta sumamente bella la escucha al completo del primer libro de música de Barbara Strozzi, titulado de forma resumida Primo Libro de Madrigali.

La riqueza del conjunto nos da una idea de la grandeza estética y técnica de la obra de esta compositora y del valor de su aportación a la historia de la música.

La veneciana Barbara Strozzi no es solamente una de las más notables mujeres compositoras de la historia sino que figura también por pleno derecho en el parnaso de los músicos sobresalientes del barroco italiano.

Resulta fascinante sumergirse entre los acordes de su sugerente obra, pero es no menos fascinante adentrarse en la historia de su vida, en sus días en suma, y conocer de cerca la figura de esta grandísima artista.

Llegó a publicar hasta ocho libros de música, un número que superaba a la mayoría de los compositores de su época, y sus composiciones fueron incluidas en importantes antologías musicales que llegaron al resto de Europa y a las Islas Británicas.

Algunos le atribuyen incluso la maternidad de la cantata como género.

Siempre se destaca de la biografía de esta gran mujer el hecho de que fue hija ilegítima de Giulio Strozzi, pues gracias a ello recibió una formación musical elevada y pudo frecuentar los círculos intelectuales que modelaron su sensibilidad artística y su habilidad técnica como intérprete y como compositora.

Aunque ese dato no está demostrado totalmente, sí es cierto que Barbara Valle era hija de Isabella Griega, que trabajaba en la casa de Strozzi, y que el propio Giulio se refiere a ella en su testamento, fechado en 1628, como su “hija electiva” (figliuola elettiva), reconociendo de alguna forma su paternidad.

Barbara nació en 1619 en Venecia y tuvo el privilegio de vivir una época de paz y esplendor de las artes de la ciudad italiana cuyo exponente es la frenética actividad cultural que lleva a cabo el propio Giulio Strozzi, fundador de varias academias o grupos para intelectuales, y miembro él mismo de la prestigiosa Accademia degli Incogniti del escritor Giovanni Francesco Loredano, colectivo al que se responsabiliza de la expansión de la ópera.

El mismísimo Claudio Monteverdi era miembro de esta academia.

Aunque se conoce poco de su formación musical, parece ser que Barbara tuvo como profesor a Francesco Cavalli, director musical de la basílica de San Marcos.

De su presencia como cantante en los círculos culturales de la época, y en concreto en el de los Incogniti, quedan testimonios, como el de la dedicatoria de Nicolò Fontei en la antología de canciones Bizzarrie poetiche, en donde reconoce haberse inspirado “principalmente en la gentilísima y virtuosa señora Barbara” (“principalmente la gentilissima, e virtuosissima donzella la Signora Barbara”), y a la que en el libro segundo del Bizarrie, publicado un año después del primero en 1636, define como “la virtuosissima cantatrice”.

En 1637 Giulio Strozzi funda una academia para impulsar la carrera artística de Barbara: Accademia degli Unisoni.

De acuerdo con las actas de las reuniones de los Unísonos, la Strozzi solía cantar en algunas de las veladas que celebraban, probablemente acompañando su voz con un laúd.

La presencia de una mujer en círculos esencialmente masculinos no pasa desapercibida para la sociedad veneciana de la época y los cotilleos malintencionados no se hacen esperar, como reseña Ellen Rosand (Barbara Strozzi, virtuosissima cantatrice: the Composer’s Voice, 1978), citando sátiras en las que se aludía a Barbara diciendo cosas como “es buena cosa el distribuir flores después de haber rendido el fruto” o “afirmar ser casta y serlo son cosas diferentes; da igual, la considero extremadamente casta pues siendo una mujer de educación liberal podría pasar el tiempo con algún amante, y en cambio concentra todo su afecto en un castrato”.

Su primera obra es el denominado Primo Libro de Madrigali; a due, tre, quattro, e cinque voce (Primer libro de madrigales a dos, tres, cuatro y cinco voces) de 1644, publicado como cinco partes en cuatro libros.

Una de las primeras grabaciones de este volumen es la que llevó a cabo el conjunto La Venexiana para Cantus Records en 1997.

En las notas interiores que acompañan al disco, el experto Claudio Cavina subraya la riqueza y variedad de esta primera obra dentro del legado de la Strozzi:

“La belleza de las distintas músicas que componen ésta su ópera prima, la variedad estructural (de la canzonetta estrófica al madrigal polifónico, al diálogo, al trío), acompañados de la lírica de Giulio Strozzi, autor de todos los textos poéticos, hacen de este primer y único libro de madrigales una primorosa joya.”

El libro contiene en total veinticinco temas (aunque en el disco han sido reducidos a diecisiete) cuyo título viene precedido por una breve explicación de su contenido, como era la costumbre de Barabara Strozzi.

Así, a modo de ejemplo, Chi di noi lleva el subtítulo Il contrasto de’ cinque sensi o Mi tien Filli el de Con le belle non ci vuol fretta.

En la grabación que nos ocupa intervienen las seis voces de los miembros de La Venexiana acompañadas cuando procede de tiorbas y clave. La sesión tuvo lugar en la antigua iglesia de San Miguel en Cuenca en febrero de 1997.

El resultado es un disco singular, dejando de lado cuestiones técnicas y artísticas, cuya escucha transmite una sucesión de emociones que permiten apreciar la pasión que imprimía la Strozzi en sus creaciones.

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