Recuperado un valioso legado musical de Buch

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Nueva incursión del grupo THE LABYRINTH OF VOICES en la recuperación del valioso legado musical de Petrus Fernández Buch (Santo Domingo de la Calzada, 15¿? – Sigüenza, 1648), olvidado compositor castellano de ascendencia flamenca que durante 40 años fuese maestro de capilla en la Catedral de Sigüenza.

El nuevo proyecto UN FUNERAL PARA LA CASA DE ÉBOLI trata de reconstruir musicalmente los solemnes oficios fúnebres que se celebraron en 1639 en la Colegiata de Pastrana.

El templo de Pastrana, revestido para aquel luctuoso suceso con los más lujosos ornamentos e iluminado por el resplandor de miles de velas, acogió una impresionante ceremonia (planificada con minucioso detalle por el propio difunto, según una costumbre de la época mantenida por príncipes y monarcas del Renacimiento) en la que se diera cristiana sepultura al cuerpo de Fray Pedro González de Mendoza, hijo de los Príncipes de Éboli.

Aquella fastuosa celebración mortuoria estuvo –indudablemente– acompañada por música.

Parece posible que pudiera haber sido con música compuesta por Buch (aunque tal hipótesis no pueda ser ratificada, pues lamentablemente nada ha quedado registrado en las crónicas de la época).

Y además se hizo de acuerdo a los cánones litúrgicos establecidos entonces desde la Catedral de Sigüenza, estando en vida de nuestro autor: con “misa mayor” alternándose con el órgano y los ministriles.

Por ello, se ha tejido celosamente un Officium defunctorum completo, que ilustre cuan magníficamente pudo “sonar” en aquel año de 1639 un ceremonioso funeral para la Casa de Éboli en la Colegiata de Pastrana.

El único manuscrito original que se conserva de esta Missa pro defunctis se encuentra en el Archivo de Música de las Catedrales de Zaragoza.

Al igual que las otras misas escritas por Buch, esta Misa de Réquiem es una obra de una gran severidad, escrita en un estilo que busca la perfección del contrapunto sobre la omnipresencia del estricto cantus firmus gregoriano que de principio a fin domina toda la composición.

El Archivo de la Antigua Colegiata de Pastrana atesora un bellísimo cantoral manuscrito que contiene la mayor parte de la producción musical que ha pervivido de este desconocido maestro de capilla.

Este magnífico códice, dividido en tres partes, contiene cinco misas –una de ellas incompleta–, una completa recopilación de ocho Magnificats, y una extensa colección de motetes (entre los que figura una sección especial con numerosas lecciones y responsorios para difuntos).

Pulcras joyas de la polifonía renacentista castellana marginadas durante siglos a un inmerecido abandono, pero ahora felizmente redescubiertas gracias a la labor de THE LABYRINTH OF VOICES y su director Miguel Ángel García Cañamero.

Hasta nuestros días, el patrimonio musical de Buch ha permanecido eclipsado por esa Sagrada Trinidad de la polifonía renacentista española que conforman las colosales figuras de Cristóbal de Morales, Tomás Luis de Victoria y Francisco Guerrero.

Tras meses de rigurosos estudios, podemos evidenciar ahora el admirable valor musicológico de un repertorio que hasta el momento había permanecido inexplorado.

Aunque las pocas composiciones de Buch que se conservan resulten obras poco ambiciosas por sus reducidas proporciones, poseen todas ellas gran belleza y una elegante factura.

En palabras del maestro Miguel Ángel García Cañamero, principal artífice de este meritorio proceso de recuperación, revelan “una técnica depurada y una musicalidad exquisita”.

Trabajos de investigación que ya han quedado plasmados en una primera grabación mundial de obras completamente desconocidas que fue publicado a comienzos de 2016: la Missa supra Sancta Maria sucurre miseris a cuatro voces (que se hace acompañar por cinco motetes, una Salve Regina a cuatro voces y un espléndido Magnificat octavi toni).

Un registro fonográfico que recrea aquel sonido tan característico de las capillas catedralicias españolas de los siglos XVI y XVII, uno de los periodos de mayor esplendor en toda la historia de la música de nuestro país.

El conjunto vocal e instrumental THE LABYRINTH OF VOICES que dirige Miguel Ángel García Cañamero participa por segunda ocasión en el Festival Ducal de Pastrana (Guadalajara), celebración cultural declarada Fiesta de Interés Turístico que alcanza este año su XVI edición y que durante varios días del mes de julio propone a los visitantes una tradicional recreación histórica del Siglo de Oro Español, época que supone el mayor esplendor de la noble Villa alcarreña.

El presente proyecto culminará con una segunda grabación de obras inéditas de Buch que se encuentra ya en preparación: un registro discográfico de este solemne Officium Defunctorum que pretende recrear la pompa fúnebre y magnificencia del entierro de Fray Pedro González de Mendoza, gran Obispo y Señor de Sigüenza cuyos restos mortales fueron depositados en la cripta de la Colegiata de Pastrana.

El concierto con el reestreno moderno de esta Solemne ceremonia de difuntos para la Casa de Éboli tendrá lugar en la Colegiata de Pastrana, el viernes 14 de julio de 2017 a las 20 horas.

El maestro Miguel Ángel García Cañamero es el actual director titular del CORO NACIONAL DE ESPAÑA.

PETRUS FERNÁNDEZ BUCH – MISSA PRO DEFUNCTIS – UN FUNERAL PARA LA CASA DE ÉBOLI

Fray Pedro González de Mendoza, hijo de los Príncipes de Éboli, el gran Obispo y Señor de Sigüenza, fallecía en la ciudad seguntina el 23 de junio de 1639.

Días más tarde, su cuerpo sin vida llegaba a la Villa ducal de Pastrana, para recibir cristiana sepultura en la Colegiata.

Durante tiempo, Fray Pedro había ido trazando con mano firme y con todo detalle cómo debía transcurrir su funeral, a la manera en la que los monarcas y grandes príncipes del renacimiento habían venido haciendo, convirtiéndose el sepelio en un espectáculo religioso casi teatral donde la escenificación se cuidaba con esmero y en el que la pompa fúnebre y la magnificencia se disponían para dignificar, honrar y enaltecer la figura del difunto.

Había renovado y ampliado la colegiata, construyó la cripta, dotó a la Iglesia de los más ricos ornamentos necesarios para celebrar los oficios, todo para que el día en que la muerte le llevase, su entrada en el cielo fuera escenificada con la mayor dignidad.

Y el día llegó.

El séquito de la corte de Pastrana, salió al encuentro de aquel cortejo fúnebre que venía desde Sigüenza y que portaba su cadáver.

Tras encontrarse en la Ermita de Nuestra Señora del Val y tras una primera parada en el Convento de San Francisco, entraron en la villa por el barrio morisco del Albaicín hasta llegar a la plaza donde se encuentra el Palacio Ducal.

Las campanas doblaban llorando su perdida.

Frente al Palacio se había erigido un altar ficticio, para su primer recibimiento.

Allí se formó la comitiva que, siguiendo el estricto orden que el propio Fray Pedro había dejado por escrito que se guardara, llevó su cuerpo en solemne procesión hasta la puerta de la Colegiata, donde los canónigos aguardaban.

El interior de la colegiata se vistió de negro luto en la cabecera de su altar con grandes telas negras que colgaban desde las cornisas hasta el suelo, cubierto de ricas alfombras. Por todas partes colgaban emblemas de la casa de Éboli, escudos de armas, blasones, cuadros alegóricos, esqueletos, etc.

Y en medio de la nave, bajo la cúpula, el imponente túmulo funerario: una arquitectura efímera en forma de templete que se alzaba coronado por un dosel hasta la cúpula.

Todo iluminado por el resplandor de miles de velas.

Aquella escenificación venía a decir a todos aquellos que la contemplaban que un gran hombre, un gran Señor, había cruzado por el valle de la muerte victorioso.

Aquella ceremonia, aquellos solemnes oficios que se celebraron y que culminaron con el entierro de Fray Pedro González de Mendoza en la cripta de la misma Colegiata, debieron de estar acompañados sin duda de música, aunque lamentablemente nada ha quedado registrado.

Es por ello que nos hemos propuesto, reconstruir y crear un imaginario Officium Defunctorum que recrease cómo pudo ser musicalmente aquella impresionante ceremonia.

Fray Pedro González de Mendoza, como gran mecenas, mantuvo siempre un contacto muy estrecho con la villa ducal de Pastrana y fue el mayor responsable de su gran enriquecimiento artístico.

No es de extrañar que Fray Pedro González de Mendoza, hombre culto y sensible a las doctrinas artísticas de su época, conociendo y bien considerando la música del polifonista Pedro Fernández Buch (15¿?-1648) en la catedral de Sigüenza, quien fue su Maestro de capilla, decidiera enviar una copia de la obra de éste a Pastrana, para así enriquecer la biblioteca y vida musical de la nueva Colegiata y del recién fundado Colegio de San Buenaventura, en el que se instruía a los infantes de coro que cantaban en dicha Colegial.

Gracias a Fray Pedro González de Mendoza, la música de Buch traspasó los muros de Sigüenza y quedó indirectamente vinculada a Pastrana, siendo esta casualidad y la pervivencia de un único cantoral manuscrito en los archivos de la Colegiata que contiene la mayor parte de la obra conservada de Buch, lo que nos ha permitido conocer en profundidad y poder ofrecerles la obra de este compositor.

Pedro Fernández Buch, músico nacido en Santo Domingo de la Calzada en las postrimerías del s. XVI, fue nombrado Maestro de Capilla de la catedral de Sigüenza en 1608, puesto que ocuparía hasta el mismo año de su muerte en 1648 dejando un legado musical de gran importancia, fruto de su longeva maestría en dicha catedral.

Siendo conscientes de la valía de este polifonista español, desconocido por el público hasta la fecha, decidimos poner en marcha un proyecto de recuperación que sacase a este compositor del olvido, proyecto que desde el año 2014 dio como fruto la primera grabación discográfica de este maestro de capilla con una significativa muestra de su arte musical, y que se presentó en concierto en esta misma colegiata dentro del pasado Festival Ducal.

De la Missa pro defunctis o misa de réquiem de Pedro Fernández Buch, solo ha llegado hasta nosotros un único manuscrito original que se conserva en el Archivo de Música de las Catedrales de Zaragoza.

Esta misa de difuntos, al igual que las otras misas escritas por Buch conservadas en Pastrana, es una misa de una gran severidad, escrita buscando la perfección del contrapunto sobre la omnipresencia del estricto cantus firmus gregoriano que domina toda la obra.

Junto a la misa hemos recuperado también dos motetes, Versa est in luctum y Cum complerentur dies Penthecostes, pertenecientes a la gran colección de motetes que contiene el manuscrito de Pastrana.

Por último, junto a la obligada presencia del canto llano, hemos querido también dar cabida de manera representativa a músicas de otros autores que pudieran haber estado presentes de algún modo en la vida de fray Pedro.

De modo que, reuniendo músicas de este compositor procedentes del archivo de Pastrana, junto a su Misa de réquiem (que se conserva en los archivos catedralicios de Zaragoza), hemos tejido un Officium defunctorum completo, que nos ilustra cuan magníficamente pudo “sonar” en aquel año de 1639 un funeral para la casa de Éboli en la Colegiata de Pastrana.

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