Mil años de historia a través de la rueda que teje el destino de la música

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A estas alturas nadie pone en duda la seriedad del proyecto de Jota Martínez que se ha ganado un lugar en el grupo de organólogos especializados en la Edad Media española.

Los instrumentos musicales de este larguísimo periodo han sido su fijación profesional en las últimas décadas dedicándose con afán atlético al difícil arte de desentrañar a partir de las no siempre claras referencias en la arquitectura gótica y románica, en la que los especialistas no siempre convergen, los manuscritos y otras referencias de la época, para reconstruir o reinterpretar esos instrumentos musicales, que componían la banda sonora de un período que abarca mil años de historia y diferentes movimientos musicales y vocales que son el germen, el origen de todos los que se suceden a continuación hasta nuestros días.

El Centro Internacional de Música Medieval inaugurado este año en el Real Monasterio de Santa María de la Valldigna ha propuesto ya su calendario de actividades para el curso académico 2020-2021 y está nutrida de interesantes propuestas entre las que se incluye la apertura de asignaturas dedicadas a instrumentos musicales medievales cuyas clases se prolongarán desde septiembre a junio.

Todas las horas en estos cursos puntúan para Consellería, así como para los estudiantes del ISEACV y se obtiene un diploma o título de asistencia, lo cual los hace especialmente interesantes.

 

ENTREVISTA A JOTA MARTÍNEZ

 

-Jota Martínez, háblanos de tu participación como profesor en el primer centro español dedicado íntegramente a la interpretación, investigación, construcción, laboratorio de experiencia medieval de España. ¿Qué ha supuesto la invitación para ti?

La invitación, la recibo con mucho agrado y con muchas ganas de mostrar parte de los conocimientos que he ido adquiriendo en los últimos 20 años como instrumentista dedicado a los instrumentos y a las músicas medievales.

Mi idea sería la de formar dos grupos.

Por un lado, un grupo de interesados en violas de rueda medievales.

Aquí entran instrumentos como organistrum, sinfonía, viola de rueda y zanfona.

Y, por otro lado, me gustaría formar otro grupo de interesados en cítolas y laudes medievales.

Toda la formación y enseñanzas estarán enfocadas hacía la práctica instrumental y el acompañamiento vocal de los repertorios medievales, haciendo hincapié especialmente en los peninsulares, porque creo que es importante darlos a conocer y ponerlos en valor.

- Publicaste en el año 2017 a través de la editorial Círculo rojo, yendo por su segunda edición un libro-disco que incluye además música e información sobre los “Instrumentos musicales de la tradición medieval española”.

Una publicación que ha tenido una excelente acogida entre los estudiosos e investigadores de la organología musical medieval y también entre los aficionados a la música antigua.

Todos los instrumentos que contiene el libro son parte de tu colección personal.

Cabe destacar su trabajo en un proyecto de estudio y reconstrucción de los instrumentos de la tradición medieval peninsular, que cuenta con casi 200 piezas. Háblanos de ella.

Todo comenzó en 2001 con la construcción de mi primer instrumento histórico, una viola de rueda que aparece en el “Jardín de las delicias” de El Bosco.

Desde ahí, y dado mi carácter multi-instrumentista y curioso, y que ya estaba haciendo mis primeros proyectos de grabación en estudio y bandas sonoras para documentales, surgió la idea de formar una “orquesta” de instrumentos medievales para tener todas las sonoridades posibles para usar en todos mis proyectos y en las colaboraciones que surgían con otros artistas y grupos.

Algo que me sorprendió también en ese momento es que casi ningún grupo de “música medieval”, usaba instrumentos medievales reproducidos de la iconografía de la época y se apañaban con instrumentos barrocos, renacentistas y folclóricos.

Hoy en día, en muchos casos, sigue siendo así.

Yo, me enamoré de la música medieval y sentí la necesidad de investigar como sería su sonido con los instrumentos coetáneos al repertorio y de esta manera comenzó un trabajo de estudio y reconstrucción que creo no terminará nunca porque siempre hay algún camino interesante hacia el que dirigirse, y eso que decidí especializarme solo en la iconografía e instrumentos relacionados con la España Medieval y la Península Ibérica, aunque al final, está todo relacionado.

-En la actualidad estás inmerso en otro proyecto si cabe más interesante de reconstrucción de los instrumentos que aparecen en el códex princep o Códice de los Músicos, el manuscrito del siglo XIII escrito bajo el reinado de Alfonso X.

¿Veremos el fruto de tu trabajo en breve?

El proyecto ya está presentado.

He documentado todos los instrumentos musicales representados en la obra alfonsí, no solo en el códice de los músicos, y hemos reconstruido 60 piezas.

En marzo de este año 2020 publiqué un cd con una agrupación que formé en 2017 para llevar al directo estos instrumentos y que se llama Ensemble Alfonsí.

Y ahora mismo estoy ultimando una publicación con detalles sobre mi trabajo de investigación y los resultados.

Y lo más importante es que irá acompañado por otros tres cds de música en los que he hecho trabajo de arqueología musical, haciendo sonar las miniaturas en las que están representados los 60 instrumentos que hemos reconstruido.

Espero sirva de referencia y quede como muestra del sonido de algunos instrumentos que llevan 800 años mudos.

-Qué ha supuesto para ti como organólogo e intérprete la reconstrucción de todos estos instrumentos?

Ante todo, me siento tañedor de instrumentos medievales, esa es la profesión que pondría en mi biografía.

La organología, viene dada por la curiosidad de saber de donde vienen los instrumentos que toco, y sobre todo, como afrontar las reconstrucciones de los instrumentos que he ido necesitando para interpretar los repertorios que he ido seleccionado o a los que he sido invitado por otros grupos como especialista.

Creo que es importante un poco de seriedad en este sentido, a mi, ya no me vale todo.

Por eso también me he ido interesando a lo largo de estos años por la luthería, la musicología y la teoría musical medieval que conocemos, porque creo que hay que afrontar la práctica siendo conocedor de la mayor cantidad posible de datos y ofrecer experiencias únicas y autenticas cada vez que grabas un disco o te subes a un escenario.

Aún teniendo siempre esta inquietud por aumentar todos estos conocimientos, siempre tengo la sensación de que nos falta mucho por saber y que nos movemos siempre en arenas movedizas, pero es mejor esto que no “hacer por hacer”.

Me siento muy responsable de mi trabajo porque lo considero un legado que viene de antaño y no me gusta tratarlo con la frivolidad que veo en muchos casos.

-Tu asignatura versará sobre las vihuelas de rueda, las de péñola y los laudes. Explícanos qué son estas vihuelas.

El termino vihuela es un termino que se empezó a usar ya a finales del siglo XIII.

Se podía referir a cualquier instrumento con un mango largo.

Si se tocaban con arco eran vihuelas de arco, también llamadas violas.

Las que se tocaban con plectro o púa, eran vihuelas de péñola.

También hay entradas sobre vihuela de mano un poco posteriores.

Y por extensión del término se les ha llamado vihuela de rueda a las violas de rueda que disponen de un mástil sobre el que se tocan las notas y no tienen cajón, pero es algo sobre lo que habría que discutir un rato porque es más una terminología simbólica y romántica, pero sin demasiada base histórica.

-A quién va dirigido tu curso?

Principalmente a todos los que quieran iniciarse en este apasionante mundo de la interpretación del repertorio medieval, desde el punto de vista de la arqueología musical y de los tratados medievales que nos han llegado.

Lo ideal es que tengan conocimientos básicos de lectura musical, aunque sin ellos, también podremos trabajar.

Será un curso abierto a la experimentación y a la conversación entre todos los asistentes.

-La oportunidad de compartir conocimientos de la edad media española con estudiantes de todo el mundo como hemos podido comprobar en las clases realizadas por otras profesoras, dentro del marco de actividades del Centro Internacional de Música Medieval, CIMM, ha puesto en relieve que hay un gran interés internacional por profundizar en las raíces de la cultura medieval española, foco vibrante en el medievo por las culturas que se dan en este territorio y todo esa mixtura en la poesía, en la literatura en general, la interpretación musical, los instrumentos que llegan de otros territorios geográficos muy distantes y se van adaptando a los usos y costumbres, se van metamorfoseando en la Península para dar lugar a los que se usan en ese momento…

La Edad Media española fue, para mi, una Edad Dorada en la que confluyeron grandes personajes y etnias y fue el germen, culturalmente hablando, de todo lo que más tarde floreció en el Renacimiento.

La Península, fue la cuna del canto mozárabe, herencia de los cantos hebraicos de los judíos, cuna de grandes poetas andalusíes, el puente y desarrollo de los instrumentos que entraban desde África y el Mediterráneo y más tarde, y con toda la evolución, se hacían populares en Europa, cuna de cancioneros y repertorios trovadorescos, marianos y litúrgicos de una belleza tal que aún hoy son admirados en el resto del mundo.

Por citar solo algunas cosas.

Parece que, lo más “guay”, es, y ha sido mirar a Europa y al resto del mundo y vanagloriarnos de sus grandes compositores y de sus obras y sentir que lo nuestro no vale nada, pero no estoy de acuerdo.

Incluso, durante mucho tiempo se nos ha ocultado en los colegios parte de nuestra historia, creo que aún se siguen obviando y camuflando informaciones, creo que, por vergüenza, cuando deberíamos estar orgullosos de nuestra mezcla de genes.

Tenemos un patrimonio cultural impresionante, y a mi me ha tocado ser embajador de nuestra herencia instrumental medieval, posiblemente, la más rica e interesante de toda Europa, por ser el puente que antes comentaba.

-Los alumnos que asistan o estén interesados en tu asignatura qué necesitan? Quizá muchos de ellos no tengan a mano un organistrum…

Pues para el grupo de las violas de rueda, sería ideal organistrum, aunque hay que tocarlo entre dos personas, sinfonía, “vihuela de rueda”, o cualquier zanfona, de cualquier época, ya la adaptaremos para que suene lo más medieval posible.

Y para el grupo de las cuerdas pulsadas sería ideal: laúd medieval, cítola, guiterna, vihuela de péñola, baldosa o cualquier “Guitarra medieval”.

También existe la posibilidad de hacer el curso con cualquier otro instrumento de cuerda que tenga 3 o 4 ordenes, aunque tendremos que cambiar su afinación, y posiblemente sus cuerdas.

Sería ideal que tuviera trastes y si son móviles, genial, pero si no se mueven, no será un problema.

También ofrezco la posibilidad de construir, para los que no tengan nada, una sencilla cítola medieval que les servirá para iniciarse y dependiendo de sus expectativas, incluso, para toda la vida.

Esta opción, habría que organizarla con tiempo.

-Las clases vía online van a propiciar encuentros interculturales muy interesantes, con asistentes de todo el mundo. En su día tu tuviste que desplazarte para tomar clases de tus instrumentos con Valentín Clastrier, Gilles Chabenat, Pascal Lefevre, Isabel Pignol, Ana Lise Foi, Patric Boufard, Mathias Loibner, Ricardo Delfino, etc. ¿Hoy en día la tecnología acorta el camino, acerca los objetivos, cierto?

Creo que es una buena herramienta porque te pone todo al alcance de la mano y te lo mete en casa.

En mis primeros tiempos de formación todo era más complejo.

No teníamos ni teléfono móvil.

Nos metíamos 4 ó 5 en un coche y nos íbamos a Francia a pasar un fin de semana a casa de alguien que habíamos escuchado tocar en un vinilo y nos había encantado y resulta que daba clases en su casa y alguien había hablado con él por teléfono.

Después comenzaron los cursos de la AIZ, pioneros en este país, y gracias a ellos ahora mucha gente sabe lo que es una zanfona y un rabel.

Desde hace unos años, la oferta de cursos sobre música tradicional y antigua ha crecido mucho y creo que es muy positivo para el sector y para su popularización.

Y ahora comienza el futuro, ya que con esta iniciativa del CIMM, además estáis ofreciendo la posibilidad de formación de este tipo de instrumentos a lugares donde de otro modo no llegaría nunca.

Habitualmente me escribe gente diciendo que viven muy lejos de todo este movimiento relacionado con la Early Music, que no tienen a nadie a cientos de kilómetros a la redonda y que tienen que apañarse con ver vídeos y aprender lo que pueden de ello.

Ahora es una buena oportunidad gracias a vuestra iniciativa de recibir formación casi personalizada y de primera mano.

-El Centro Internacional de Música Medieval contará con otros grandes intérpretes y profesores internacionales en instrumentos medievales como la viola, instrumentos de viento de lengüeta doble y flautas de pico, percusión o canto además de realizarse mensualmente una serie de conciertos de los que muy pronto se avanzará la programación. ¿Qué consideración te merece las actividades que se desarrollarán para la comprensión de un período infravalorado de la historia de la música pero que ocupa mil años de historia?

Era algo necesario. Un centro especializado en la música medieval y que además está abierto a todas las propuestas e ideas sobre su interpretación siempre y cuando estén hechas desde el punto de vista del estudio y de la experimentación.

Además, su actividad se basa en la enseñanza y en la práctica, y es para mí lo más valido. Ya ha habido mucho tiempo para teorizar y escribir libros.

Y todo este tiempo y esta información, estudios, publicaciones y teorizaciones, han sido muy importantes, pero hacía falta un lugar para ponerlas en práctica todas juntas, una detrás de otra, como en un laboratorio.

Le deseo al CIMM, muchos años de experiencias y logros y espero que el sector lo adopte con el respeto y cariño que se merece una apuesta valiente y comprometida como esta.
Prensa, radio, podcast.

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