La música profana de la Edad Media

La música profana de la Edad Media

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Lamentablemente la música medieval profana y popular, la que divertía y disfrutaba el pueblo prácticamente se ha perdido pues nunca se perpetuó por escrito.

Sabemos que en la Edad Media era habitual el canto y el baile entre la población, en muchos casos como herencia del mundo pagano.

Lo conocemos por numerosas fuentes eclesiásticas que los condenaban o criticaban.

Tanta insistencia en el ataque a estas prácticas pone de manifiesto la habitualidad con la que se producían.

Es a partir del siglo XII cuando la lírica profana florece, surgiendo muchas canciones.

La música profana de la Edad Media se practica utilizando lenguas vulgares y presenta diferentes variedades según la zona que se estudie.

La canción de gesta es la primera canción profana conocida con texto en lengua vulgar.

Toda la canción era cantada, aunque no se haya conservado la música.

Las canciones de gesta son poemas épicos narrativos que cuentan las hazañas de héroes medievales, cantadas según fórmulas melódicas muy sencillas, parecidas a la cantilación de versos.

Debido al analfabetismo predominante y a la transmisión oral, no se ha conservado ningún testimonio musical de un cantar de gesta.

Los juglares eran intérpretes itinerantes de clase baja, que iban de un pueblo a otro cantando hazañas y relatos, lo que provocaba interés al mezclarlos y presentarlos en un espectáculo que incluía otros números como magia, prestidigitación…

Se solían acompañar de un instrumento musical con el que mejorar su interpretación.

Los juglares fueron los encargados de difundir los cantares de gesta.

La temática de sus canciones estaba centrada en las mujeres, el vino y la sátira social. Juglar viene del latín “joculator”, que pasa al francés como “jogler” y de ahí al español.

“Joculare” significa bromear o jugar, indicando la función que se atribuía a los juglares: el distraer y entretener.

Puesto que eran itinerantes, contribuyeron a la difusión de cantares de gesta y hazañas entre los diferentes pueblos que visitaban pero, al mismo tiempo, suponían cierta distorsión en los relatos al buscar aquellas expresiones y exageraciones que mejor resultaran.

Vivían de la generosidad y la caridad de los habitantes de los pueblos que visitaban.

Los juglares solían utilizar obras de otros o del acervo popular.

Gracias a la recuperación económica del siglo XII y al nacimiento de los gremios mejoraron su situación.

Algunos juglares ascendían al rasgo de ministriles si acompañaban a un trovador o trovero como acompañante instrumental.

Se ha perdido la gran mayoría de la obra de los juglares y los fragmentos que se conservan se mantienen gracias a la función de los goliardos.

Los trovadores sí eran músicos, poetas y compositores.

Son cantautores medievales y cultos, que componían el texto y la música de sus canciones.

No estaban mal considerados e incluso algunos de ellos vivían en cortes.

Este fenómeno surge en Francia.

Se distinguen dos tipos de trovadores: los troveros, de la región norte de Francia, cuya lengua era el “oil” y los trovadores, del sur de Francia y norte de la península ibérica, cuya lengua era el “oc”.

Su nombre viene del latín popular “tropare”, que significa inventar o encontrar.

Pasó al francés antiguo “trover” y en occitano “trobar”, dando lugar al término “trobadour”.

Los trovadores florecieron en la región de Provenza (al sur de Francia).

Uno de los primeros trovadores reconocidos fue Guillermo VII de Aquitania, abuelo de Leonor de Aquitania, entorno al año 1100.

No son un grupo social definido, aunque surgen en grupos aristocráticos, donde son populares.

Las canciones de los trovadores se han conservado gracias a cancioneros, que son recopilaciones manuscritas tardías, de mediados del siglo XIII.

Se sabe así que los trovadores cultivaban la canción cortesana, de temática profana y culta.

Se han encontrado canciones que se repiten entre diferentes cancioneros en Europa, lo que da imagen de la popularidad que tuvieron algunas canciones.

Atendiendo a las iconografías que se conservan, se sabe que la interpretación de las obras trovadorescas se realizaba mediante un acompañamiento instrumental pero, sin embargo, no nos han llegado muchos testimonios musicales.

Por lo general, las obras son de carácter estrófico y estilo silábico.

La temática más difundida es el amor cortés.

Las pastorellas son cantos alegres y típicos de ambiente popular.

Los cantos de amigo están basados en una mujer que canta a su amado.

El sirventés es un canto de carácter político y el planctus es un canto de llanto por una muerte.

Se estima que, según la estructura del texto y la temática, la música trovadoresca se tenía que interpretar con un ritmo marcado, lo que dio lugar a danzas como la balada o el rondeau.

El acompañamiento instrumental estaba realizado sobre todo por instrumentos de cuerda.

A finales del siglo XIII, Adam de la Halle fue uno de los trovadores más famosos, considerado posiblemente el último de los trovadores.

La polifonía empezó a tener auge y la práctica monofónica trovadoresca perdió interés, haciendo que desaparezca esta práctica.

Sin embargo, aparecieron en Alemania los minnesänger, “cantantes del amor”, entre los siglo XII y XIV, que cantan al amor con una temática más sobria.

Los minnesänger tuvieron como secuela los meistersänger, que continúan la lírica monofónica hasta el siglo XVI, y eran comerciantes y artesanos de las ciudades alemanas, organizados en gremios.

2 Comentarios sobre “La música profana de la Edad Media”

  1. Diego López dice:

    Saludos! Me gustaría saber si existieron etapas dentro de la música profana medieval.

  2. Matias L dice:

    Interesante. Cual es la fuente o el autor donde puedo encontrar mas s9bre este tema?? Gracias.

Escribir un comentario sobre Matias L