Jordi Savall viaja a Jerusalem para recrear el entorno musical de Ramon Llull

Jordi Savall viaja a Jerusalem para recrear el entorno musical de Ramon Llull

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Jordi Savall cerrará el Any Llull internacional, que conmemora el 700 aniversario de la muerte del filósofo y escritor Ramon Llull, con un concierto en el Jerusalem International YMCA, que tendrá lugar el 14 de diciembre.

El día antes, la Universidad de Jerusalem acogerá una conferencia de Harvey Hames sobre la relación entre el pensador mallorquín y el mundo judío, ha informado este viernes el Institut Ramon Llull (IRL) en un comunicado.

Bajo el nombre ‘Ramon Llull. Temps de conquestes, de diàleg i desconhort‘, el programa del concierto de Jerusalem es “un reflejo de la cofluencia cultural de la época de Llull con música cristiana, árabe y judía”.

Ramon Llull fue un filósofo, lógico, escritor y misionero católico del siglo XIII.

El notable miembro de la Orden Terciaria de San Francisco perdió la vida tratando de convertir musulmanes en el norte de Africa, y fue beatificado por el Papa Pío IX.

También se le atribuye la autoría de la primera obra importante de la literatura catalana.

Las melodías orientales de origen árabe o judio recuerdan con emoción y belleza los momentos más importantes de la vida del intelectual, sus viajes y los hechos históricos más relevantes de su época.

“Ramon Llull amaba profundamente el arte del canto, muchas de sus poesías estaban pensadas para ser cantadas”, según Savall.

Ramón Llull nació en Mallorca hacia 1232, tres años después de la conquista cristiana de la isla (1229), hecho que le permitió tener un contacto muy cercano con la cultura musulmana.

Sólo fue a partir de los treinta años cuando abandonó la vida cortesana y se inició en el estudio de la teología y la filosofía.

Poco después compró un esclavo moro para poder estudiar el árabe.

Esa proximidad con el mundo musulmán le proporcionó una visión excepcional de dicha religión y dicha cultura que lo diferenció de todos los intelectuales europeos de su tiempo.

Viajero infatigable, visita las principales cortes cristianas en busca de respaldo para sus proyectos, al tiempo que lleva una intensa actividad misionera orientada a la conversión de infieles judíos y, sobre todo, musulmanes.

Todo ello no le impide escribir en catalán, árabe y latín más de doscientas sesenta obras que tuvieron una amplísima difusión en su época y que están llenas de nuevas ideas con gran influencia en el desarrollo del pensamiento universal.

Con su Ars generalis ultima, desarrolla un método destinado a la discusión religiosa, pero que también utiliza en temas científicos y demostrativos.

Tras llevar a cabo diversas misiones en el norte de África, Llull muere a los 84 años a la vuelta de una de esas tentativas de discusiones religiosas con sabios musulmanes en Túnez, donde fue apedreado y encarcelado.

Más de setecientos años nos separan del tiempo de Ramón Llull, pero su obra interesó a figuras tan importantes como Giordano Bruno o Leibniz, e incluso hoy continúa siendo fuente de inspiración y belleza, lo cual hace de él uno de los escritores y poetas más destacados de la Cataluña medieval.

Su vida transcurre en una época de gran esplendor cultural, muy marcada por la coexistencia, no siempre pacífica, de las tres culturas religiosas de su tiempo: la cristiana, la musulmana y la judía.

Autor célebre y prolífico, Ramón Llull ejemplifica la universalidad de ese período con una producción escrita que traspasa las fronteras y convierte su nuevo lenguaje en un instrumento para la búsqueda de la verdad y el entendimiento entre las culturas y las religiones.

No cabe duda de que esa Cataluña medieval en la que vivió Ramón Llull está muy alejada y es muy diferente de la actual; pero, gracias a la emoción y la belleza de las músicas y de los textos recitados que nos acompañan a lo largo de este viaje, podemos evocar los momentos más importantes de su vida y también acercarnos a las emociones y esperanzas que sintieron y vivieron sus contemporáneos.

No nos ha llegado que fuera músico.

Sin embargo, amaba profundamente el arte del canto y muchas de las poesías de Llull estaban pensadas para ser cantadas y musicadas.

Como nos confirma el ilustre musicólogo Higinio Anglès en su magistral estudio La Música a Catalunya fins el segle XIII: «por eso, si bien no escribía tonada nueva para sus cantos, a menudo anotaba con qué tonada quería él que se cantara una poesía determinada».

Siguiendo esta idea, hemos empleado la música del hermosísimo lamento de Giraut de Bornelh No puesc sofrir la dolor para cantar el poético lamento que hace Llull sobre sí mismo: Desconsuelo.

Hoy más que nunca, Ramón Llull se erige en ejemplo de un hombre que vive intensamente su tiempo y es fiel hasta las últimas consecuencias a ideas y principios, convencido de que el arte y el conocimiento, la espiritualidad y el diálogo son los instrumentos esenciales para mejorar y cambiar el mundo.

Pensador, poeta, filósofo, teólogo, orador y misionero, todo lo que hace y crea en la vida se convierte en el testimonio inagotable de una enseñanza que continúa vigente y siendo necesaria más que nunca. Por eso, es necesario recordar y mantener vivo su mensaje, estudiando y difundiendo su obra en Cataluña y el resto del mundo gracias a la belleza de las músicas y los textos que lo recuerdan.

De este modo, su espíritu continuará aportándonos la luz y la sabiduría tan necesarias en un mundo sin rumbo en el que cada día la violencia, el fanatismo y la estupidez nos alejan inexorablemente de los ideales por los cuales vivió el maestro Ramón: los de una civilización que fundamenta su humanismo en la enseñanza y el diálogo, la espiritualidad y la belleza.”

Jordi Savall

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