JORDI SAVALL. Custodio del tiempo olvidado

JORDI SAVALL. Custodio del tiempo olvidado

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Resulta llamativa la poca atención que suele recibir la música antigua por parte del gran público y de la mayoría de las instituciones.

Mientras que cada vez más gente está disfrutando de la denominada música clásica – por concretar el difuso término término, cuando hablo de música clásica, me refiero a la música culta producida en Europa desde finales del Barroco hasta principios del siglo XX-, la atención que se presta a la música anterior al 1750, es sensiblemente inferior.

Es cierto que cada vez se consolidan más festivales, existen más emisoras de radios especializadas y contamos con un cierto número – cada vez mayor – de agrupaciones musicales con repertorio antiguo.

En cualquier caso, si comparamos la difusión y el apoyo que recibe la música clásica, aún queda mucho camino por recorrer, camino que entre otros, comenzó a abrir hace ya varias décadas el maestro Jordi Savall.

Nació en igualada (Barcelona), en 1941.

A muy temprana edad, comenzó su vinculación con el mundo de la música, con el que entró en contacto a través del coro de su escuela.

Posteriormente, ingresó en el Conservatorio de Barcelona, donde concluyó la carrera de violoncello en 1965.

Comenzó a estudiar viola da gamba, un instrumento cordófono de cuerda frotada, de aspecto similar a un cello pero con otras cualidades sonoras, diferente técnica, etc., pues realmente pertenece de la familia de las violas.

Savall rescató del olvido este instrumento que desempeñó un papel de primer orden en la tradición musical europea durante varios siglos. Así nos lo explicaba él mismo en un artículo del 2012 en la revista Melómano:

«Durante el Renacimiento, la viola de gamba es empleada con más o menos intensidad en la mayoría de países europeos.

Las escuelas italiana y española, con sus destacados representantes Ganassi dal Fontego y Diego Ortiz, son las más representativas del Alto Renacimiento, mientras que en las postrimerías del siglo XVI es la escuela inglesa la que inicia su hegemonía en el arte violístico.»

Hablemos un poco más sobre ese tesoro de nuestra tradición musical que es la viola da gamba.

Guarda ciertas similitudes con el laúd y parece que entre sus antecesores, se encuentra el rebab árabe.

Se define por oposición a la viola de braccio – la viola de brazo -, pues viola da gamba, significa en italiano viola de pierna, así llamada por la posición en la que se coloca entre las piernas del intérprete.

Este instrumento, vivió su periodo de esplendor durante el Renacimiento y el Barroco, para posteriormente ser paulatinamente olvidado, tras la irrupción de la familia del violín.

Estos nuevos instrumentos, se integraron en las grandes orquestas, en lugar de las violas da gamba, dado que estas últimas no se afinaban sobre la base temperada ni ofrecían tanta intensidad sonora como ellos.

El sonido de una viola da gamba, es muy especial.

Sus características constructivas, le confieren una rica resonancia y un timbre único.

Estudié flauta de pico, – otro instrumento antiguo y que tampoco es de afinación temperada -, y tuve la suerte de tocar en grupos de cámara con violas de gamba, y os garantizo que tienen un sonido lleno de magia, muy evocador.

Volviendo a Savall, continuó estudiando en Suiza, en la Schola Cantorum Basiliensis, institución desde la que reivindicó la importancia de la viola da gamba en la música española antigua.

Fue discípulo de August Wenzeiger, al que acabó relevando en 1974.

A partir de ese punto, su actividad como intérprete, no ha cesado.

Ha fundado varios ensembles, junto a la que fue su esposa, la soprano Montserrat Figueras, como Hespèrion XX – que actualizó su nombre con el cambio de siglo, pasándose a llamar Hespèrion XXI -, La Capella Reial de Catalunya y Le Concert des Nations.

En este link, – enlace dirigido a la web de ALIA VOX, que es la productora y editora exclusiva del trabajo del catalán desde 1998 -, encontraréis información discográfica de estas tres agrupaciones, así como del trabajo de Jordi Savall por separado.

Aquí una discografía ampliada, desde 1968.

Al margen de su labor como intérprete, Savall también ha ejercido como docente, en instituciones como la ya citada Schola Cantorum Basiliensis o la prestigiosa Juilliard School de Nueva York.

Imparte además master classes por todo el mundo y ha recibido el reconocimiento de varias universidades – ha sido investido doctor honoris causa por la Universidad de Barcelona, la Universida de de Évora y la Université Catholique de Louvain – y grandes instituciones culturales internacionales.

También ha dirigido varias orquestas.

La Philarmonia Baroque Orchestra de San Francisco o la Wiener Kammerorchester, son algunas de ellas.

Aquí una relación de las distinciones que ha recibido.

Jordi Savall ha participado además en varias producciones cinematográficas, entre las que destaca Tout les matins du monde (1991), película basada en una obra del novelista Pascal Quignard premiada con un César a la mejor música.

En ella que se aborda la relación entre el viejo gambista Monsieur de Sainte-Colombe (c. 1630–1700) y su joven discípulo Marin Marais (1656- 1728), que llegaría a ser uno de los músicos más importantes de su tiempo.

De entre todas estas facetas de la brillante carrera de Savall, su labor como investigador y divulgador, tal vez sea una de las más significativas.

Su dedicación ha ayudado a arrancar de los brazos del olvido tanto a su instrumento totémico, como a un enorme y precioso repertorio, que no siempre es valorado y cuidado como debiera.

En la web del músico, se hace referencia a una frase de Allan Kozinn para el New York Times, hablando de esta labor de investigación.

El crítico señala que no es un trabajo «sólo de recuperación musical, sino más bien de reanimación creativa».

En sus inquisiciones, Savall a buceado no solo en la herencia cultural europea, sino también en otras tradiciones musicales que nos son menos familiares.

Alex Ross, hablaba así de la música y la interpretación de Savall, en la crítica que hizo a uno de sus conciertos en el Metropolitan Museum de Nueva York:

«When the Catalan viol player Jordi Savall presented three concerts at the Metropolitan Museum earlier this month, one musical border after another melted away — borders between past and present, composition and improvisation, “popular” and “classical,” East and West.[…] Savall pointed out that the music of Christian, Muslim, and Jewish cultures often features similar or even identical melodic shapes. As he illustrated with a few phrases on his viola da gamba, a sentimental vision of global unity acquired heartbreaking force.»

Jordi Savall, siempre ha hecho bandera de la música como agente cohesionador de comunidades y nexo de unión entre pueblos.

Para Savall, «la música es el último puente que queda sobre el Mediterráneo», una frase tan bella como desalentadora, y que irremisiblemente nos lleva a pensar cómo a lo largo de los siglos han ido desapareciendo todas esas vinculaciones culturales, que tiempo atrás nos dotaron de un espíritu y una identidad común.

Nota: Por una de esas deliciosas casualidades que a veces se dan, mientras elaboraba este artículo, Jordi Savall, decidió rechazar el Premio Nacional de Música por estar en desacuerdo con la desastrosa política en materia de arte del actual gobierno español.

Desde aquí, mostrar mi más absoluta admiración y respeto por una decisión que deja a entrever, una enorme coherencia y dignidad.

Permitidme citar una frase de la carta que el maestro catalán remitió a esa maldición apellidada Wert y a los miembros del jurado.

«La ignorancia y la amnesia son el fin de toda civilización, ya que sin educación no hay arte y sin memoria no hay justicia»

Amén.

Escrito por Iñaki Sánchez | Versacrvm.com

2 Comentarios sobre “JORDI SAVALL. Custodio del tiempo olvidado”

  1. Porqué en Barcelona se programan DOS CONCIERTOS DE MÚSICA ANTIGUA (Bach y la Misa Slisburgensis de Biber) el mismo día y a la misma hora, en el Palau y en el Audirtori?, pero es más… En el mismo Palau, en la sala de conciertos actuó el Coro del Palau y en la sala pequeña (subterráneo) Ton Kopman con tres clavecinistas más acompañados de orquesta de cuerda, deleitándonos con obras de Bach para tres y cuatro claves… Ocasiones únicas que solamente podemos disfrutar muy de cuando en cuando… si tuvieramos el don de la ubicuidad.

  2. Estela Maryland Silva Panzl dice:

    Fantástica información envían a través de Facebook,me ha servido y sirve para aprender y descubrir las maravillas de nuestros músicos en el pasado y valorarlos aún más y que existan músicos como Savall que les homenajea día a día interpretandola!!

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