El dilema del Gloria de Vivaldi

El dilema del Gloria de Vivaldi

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El repertorio coral de Antonio Vivaldi (Venecia, 1678 – Viena, 1741) fue descubierto durante el presente siglo, cuando entre los años 1926 y 1930, salieron a la luz los que se conocen como “los manuscritos de Turín”, que contenían más de trescientas obras del mencionado autor.

Parte de los manuscritos se hallaban en un convento de clausura y el resto estaba en manos de un particular. El material mencionado se halló repartido en dos lugares distintos, por cuestiones de herencia.

Con el aporte económico de un banquero de la familia Foà, se solucionó la cesión del material residente en el convento, pero hicieron falta muchas gestiones, y la intervención de la Iglesia, para que el poseedor del resto del material, un miembro de la nobleza descendiente de los Giordano, aceptara su cesión o venta a la Biblioteca Nacional de Turín, que es donde se halla en la actualidad.

Por todo lo anterior, el material encontrado en este siglo se conoce como la colección Foà-Giordano, para distinguirla del resto de su obra, parte publicada en vida (1) y parte descubierta con anterioridad al siglo veinte.

Alfredo Casella (Turín, 1883 – Roma, 1947), fue uno de los primeros en acceder a las obras religiosas para coro de Vivaldi. A él se le atribuye el estreno del Gloria RV 589, en el Festival Vivaldi de Sienna, en 1939, tras más de doscientos años de silencio desde que fuera escrito en 1713 (2).

Casella ha pasado a los libros de historia como un ferviente defensor de la música contemporánea, además de ejercer como compositor, pianista, director de orquesta y escritor.

Posee un catálogo muy extenso de obras que incluye obras para teatro, -ballet (comedia coreográfica), fábulas musicales, óperas de cámara- así como sinfonías y conciertos, repertorio camerístico, obras para piano solo y música para voces solistas y diversas agrupaciones corales.

En su biografía se citan como “notables” las transcripciones del Islamey de Balakirev para orquesta, la 7ª sinfonía de Mahler para piano a cuatro manos y la Rapsodia española de Albéniz entras otras.

Existen dos referencias interesantes en las diversas reseñas biográficas que pueden hallarse relativas a Casella (3).

Por un lado, en 1917 fundó la Sociedad Nacional de Música, con la ecléctica finalidad de difundir la música contemporánea, y la música antigua inédita, tanto italiana como extranjera, para lo cual contó con la colaboración de d’Annunzio y de Gian Francesco Malipiero (1882 – 1973), músico con una biografía muy similar a la de Casella, aunque de difícil adscripción a una escuela o corriente, ya que pasa por ser un compositor del siglo veinte que ha asimilado las influencias de Monteverdi y Vivaldi; por otro, en 1923 fundó con Malipiero y Labroca, la Corporazione delle nuove musiche, interesada en el resurgir del gusto musical en Italia.

Sean ciertas una o las dos referencias, no deja de ser curioso hasta qué punto han estado próximos los autores de dos versiones diferentes de una misma obra, ya que son precisamente ambos, Casella y Malipiero, los autores de esas dos versiones del Gloria RV 589, de Vivaldi, que contando con diferencias tan sustanciales como para ser tenidas en cuenta, han servido de excusa para plantear el presente dilema.

En principio, y por lo que se refiere a Casella, es lícito pensar que un músico experimentado en áreas de la música como la transcripción de obras, la composición y la dirección de orquesta sabe qué se trae entre manos cuando lleva a cabo la reducción de una obra como el Gloria de Vivaldi, que no es más que una parte de una misa completa, a la que le faltarían el kyrie, credo, sanctus y agnus dei.

Cabría la posibilidad de que Casella hubiera usado un manuscrito con una hoja de menos, quizá extraviada, pero dado que esto afectaría a la musicalidad de la obra, así como al texto, es de suponer que tanto el reductor como el autor de la versión, habrían notado la diferencia.

Es posible que el manuscrito que la editorial Ricordi hiciera llegar a Casella para su transcripción fuera el primero que viera el compositor, y por tanto no le planteara ninguna duda.

Un hecho que resulta curioso es que un catálogo reciente de la editorial Ricordi, editado en castellano, ofrece la versión de Casella, y no la de Malipiero, cuando por contra, la única versión que es posible encontrar en un comercio de esta ciudad -la consulta se ha llevado a cabo en tres de ellos-, es ésta última, al parecer reimpresa en 1997.

También desconozco, dado que no está disponible, si la versión de Casella que ofrece la editorial Ricordi en la actualidad está corregida, o aún hoy carece de los cinco compases que la diferencian de la versión de Malipiero en lo relativo al segundo movimiento, Et in terra pax hominibus, al margen de otras pequeñas diferencias (4).

De todo lo anterior pueden surgir algunas preguntas, de entre las cuales cabe destacar: ¿por qué, existiendo una versión del Gloria RV 589 de Vivaldi, de 1943, se tomó la molestia, la misma editorial, de sacar a la calle otra versión, en 1970, a cargo de un autor diferente, y que presenta algunas variaciones con respecto a la primera? y en este último caso ¿por qué no incluye esta versión -al menos así sucede en la reimpresión de 1988- alguna nota que justifique la duplicidad?

¿Se debe al hecho de que la primera tenía erratas desconocidas entonces, o quizá existen al menos dos manuscritos de la mencionada obra? Esto no se sostiene después de echar una ojeada al catálogo de la obra de Vivaldi, tal y como es posible hacer en el libro monográfico de Michael Talbot sobre Vivaldi (5), o en la página de libre acceso que la Universidad de Quebec ha puesto en Internet (6), relativa a la obra de dicho autor.

Además, otras editoriales importantes como la Kalmus, solo ofrecen en su catálogo una sola versión de la obra en cuestión, en este caso, una versión manuscrita firmada en 1967 y editada por el mismo autor que llevó a cabo la versión del Magnificat de Pergolesi, Clayton Westermann.

La versión del Gloria de este autor, según propia confesión, esta basada en las fuentes originales, es decir, las partituras manuscritas de Vivaldi, que forman parte de los fondos de la Biblioteca Nacional de Turín.

Un detalle interesante es la mención que hace Westermann, en el prefacio al Gloria, relativa a que “los errores hallados en otras ediciones han sido corregidos”. Cuando habla de “otras ediciones” ¿se refiere a ello en general, como parece dar a enteder? ¿es una referencia velada a la edición de Ricordi llevada a cabo por Casella en 1943? No hay que olvidar el hecho de que la versión de Westermann y la de Malipiero, son conincidentes salvo algún pequeño error de edición, al parecer inevitable. Dicho de otra manera, Malipiero se permite corregir a Westermann, aunque sea levemente.

Me temo, y esto lo digo a modo de conclusión, que no existe nada claro al respecto del dilema que da título a este artículo, salvo todo lo relativo a los propios hechos, a saber, que existen dos versiones de una misma obra publicadas sin justificación aparente por una misma editorial, pero sólo una de ellas, la más reciente, se graba en la actualidad (7).

La única forma de resolver la cuestión pasa por acceder al catálogo original de la editorial Ricordi y efectuar la consultar sobre todo el material disponible relativo al Gloria de Vivaldi (8).

NOTAS

1.- Apenas cuarenta sonatas y unos cien conciertos fueron publicados en vida de Antonio Vivaldi, la mayoría en Amsterdam ( “Historia de la música occidental, 2″, Grout-Palisca, Alianza Música)

2.- Enciclopedia Multimedia Anaya, “Del Barroco al Romanticismo”, CD nº 1, “El Barroco”.

3.- “Diccionario New Grove”, Stanley Sadie, epígrafe dedicado a Casella, Alfredo.

4.- Dichas diferencias afectan al cuarto movimiento, Gratias agimus tibi y al quinto, Propter magnam gloria.

5.- “Vivaldi”, Michael Talbot, Alianza Música.

6.- La dirección es: http://infopuq.uquebec.ca/USS1010/CATAL/VIVALDI/VIVA.HTML.

7.- Como lo demuestran grabaciones tan dispares como la de Nikolaus Harnoncourt con el Concentus Musicus de Viena para el sello Teldec (1994), o la más reciente de Vittorio Negri con la Royal Concertgebouw Chamber Orchestra para Philips (1998).

8.- El mencionado catálogo es accesible a través de Internet (http://www.ricordi.com/cataloghi/classica/search.cfm ) pero no incluye todos los datos de cada una de las ediciones, de manera que al final opté por enviar un escrito a Ricordi, con la esperanza de que con la respuesta, revelasen la solución de este enigma.

Pero no fue así.

Interrogados al respecto de las posibles diferencias que pudieran existir entre ambas versiones, desde la propia editorial Ricordi contestaron con el argumento de que las diferencias afectaban a la dinámica y las articulaciones, la agrupación de los sistemas, la presencia o no de los crescendo o diminuendo y la numeración de los compases.

AUTOR Eusebio Ortega Cerezo | FiloMusica

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