El Clave, un instrumento que pocos tocan

El Clave, un instrumento que pocos tocan

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A simple vista parecería un piano, pero El Clave es mucho más que eso, detalla con entusiasmo Álvaro Cabrera, músico uruguayo (clavecinista) que tras descubrir el fascinante sonido del instrumento tuvo que emigrar a los 19 años para perfeccionarse y desarrollar su carrera musical en Europa, meca de grandes maestros de la música antigua.

“Cuando era chico tenía una mecenas que era mi madrina, ella me llevaba a conciertos desde los cuatro años. Viví la mitad de los años 60 yendo a conciertos, hasta que un día escuché El Clave, yo era muy niño y me enamoré de ese sonido”, rememora el músico.

Desde aquella fascinación de niño, pasaron muchos años hasta que finalmente Cabrera logró cumplir su sueño de convertirse en clavecinista.

“En aquellos años en Uruguay solamente había un Clave y pertenecía al Sodre y no teníamos mucho acceso a ese instrumento por eso tuve que irme a estudiar al exterior”, relata.

A sus 19 años, el primer destino para Álvaro fue Brasil, si bien ya estudiaba piano en la Escuela Universitaria de Música, aquel era un país donde podía aprender con maestros de la región.

“Ahí empezó mi periplo por el mundo. Tuve la oportunidad de tener a María Elena Silveyra, una precursora de grandes clavecinistas de Brasil y de todo el continente y luego viajé a Santiago de Compostela”, detalla quien años más tarde se instalaría en Italia para estudiar en Perugia, y luego casi mágicamente e impulsado por el amor a la música llegó a Salzburgo (Austria).

“No sé cómo aterricé en el Mozarteum (risas) y tuve esa suerte de estudiar con grandes maestros”.

El Clave

El clave es un instrumento que si bien ya existía en el Renacimiento, llegó a su máximo esplendor en la época Barroca.

Porque no solo es un instrumento, también es un bellísimo mueble.

“Hasta el surgimiento del piano, fue el rey de los instrumentos, no faltaba en ninguna formación musical, de hecho, el director de la orquesta era siempre el clavecinista, tocaba con el teclado de espaldas al público y sentado dirigía a la orquesta” explica Cabrera quien luego de casi treinta años fuera del país decidió radicarse en su querida Montevideo, claro está, llegó con su Clave quien también hizo un viaje de más de un mes en barco para llegar en perfectas condiciones a estos lares.

“Pesa unos 80 kilos, salió de Oporto (Portugal) lugar donde yo me desempeñé como profesor en conservatorios del Estado, pero antes cruzó Europa de Este a Oeste, este Clave paseó por todo el mundo” bromeó.

“Mi Clave es holandés, meca de los constructores de clavecines”, cuenta con orgullo Cabrera quien lo mandó construir personalizado con una imagen del Montevideo antiguo para tener siempre presente a su tierra natal en cualquier lugar del mundo donde se encontrara brindando conciertos. “Este instrumento es una copia de un Clave que aún existe en el palacio de Versailles hecho en 1731.

Pero yo lo hice a la uruguaya (risas), salí con 20 años de aquí pero amo este país por eso decidí pintar la tapa con una imagen del Montevideo antiguo del siglo XVIII, con la catedral, la puerta de la ciudadela, la bahía, el Cerro de Montevideo.

En el caso de quien construyó este instrumento cuenta con la ventaja que además de constructor es clavecinista así que conoce muy bien cómo debe sonar y eso fue una ventaja”.

El sonido

Cabrera explicó que el Clave puede tener hasta tres teclados. “Hay una uña que pellizca la cuerda metálica, mientras que en el piano hay un martillo que percute por eso es muy diferente el sonido. El piano se inspiró en la forma física del clave” puntualizó.

Las cuerdas que posee El Clave son metálicas y lo que pulsaba estas cuerdas antiguamente era la parte más dura de las plumas de oca o de cuervos.

El cuidado

Al tratarse de un instrumento muy delicado, (construido en madera de pino y que debería estar en una temperatura ambiente entre 40º y 60º de humedad) los clavecinistas deben estar capacitados en afinación y manutención.

“Como es totalmente de madera, tiene una tabla armónica donde vibran las cuerdas y el mecanismo es muy delicado, debemos hacer ajustes y afinar todos los días”.

Se estima que en Uruguay hay unos seis clavecinistas.

El músico mostró su preocupación por la cifra que cada año desciende y amenaza con que el icónico instrumento deje de tocarse.

“Lamentablemente en nuestro país en la Escuela Universitaria de Música no existe el curso para aprender a tocar. En cambio, existe en todas las escuelas importantes del mundo, porque todos los grandes músicos como Bach, Mozart, Händel, todos tocaban Clave, así que es un instrumento para el cual hay una literatura gigantesca”, explicó.

Cabrera actualmente brinda seminarios de interpretación en la Escuela Universitaria de Música, pero puntualizó que no son cursos para aprender a tocar, razón por la cual el próximo año propondrá un curso de introducción al Clave para pianistas y organistas.

“Ojalá acepten mi propuesta”, expresó con entusiasmo.

12 Comentarios sobre “El Clave, un instrumento que pocos tocan”

  1. woooooooow quelle beauté cette photo !

  2. Maria St dice:

    Estamos relegados a la incomprensión y el desconocimiento… xD

  3. Jesús Horcajo dice:

    Buenos días,

    “Porque no solo es un instrumento, también es un bellísimo mueble”. Lo mismo diría del Violín, “no sólo es un instrumento, también una decoración bellísima”. Es artículo es estupendo pero no estoy de acuerdo con esta afirmación.

    Un saludo

  4. Para mi es el instrumento que mejor representa la epoca barroca y en general a la musica de los siglos XVII y XVIII

  5. Desde siempre su sonido me ha acompanado cuando
    Queria tranquilidad. El que mas me gusta es el barroco
    Y sobre todo las composiciones de Carl Fhilip Emanuel
    Bach. Reconozco que soy un adicto a la Musica clasica.

  6. Una de mis vocaciones frustradas: clavecinista

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