Cuando el alma duele

Cuando el alma duele

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Si miramos alrededor podemos contemplar las cosas bellas que hay: la luz, el color, el movimiento, la armonía…

Además, están los seres queridos, que son lo más importante y son los que nos ayudan a compartir la felicidad de vivir la vida.

Los seres queridos tendrían que estar a nuestro lado siempre, porque con ellos vivimos momentos inolvidables de alegría, de cariño, de ternura…, y también de dolor.

Pero por desgracia no es así y duele, quizá sea lo que más duele en esta vida…, aceptar que un ser querido ha muerto, y nos ha dejado.

Cuando muere un ser que queremos profundamente sentimos un dolor que nos traspasa el alma y nuestro corazón se rompe en incontables pedacitos al perder para siempre a aquella persona tan especial que tuvimos la suerte de conocer…

Quizá no encontremos la salida en mucho tiempo, quizá no superemos las ausencias en muchos meses, pero hay algo que ni siquiera la muerte se puede llevar…, y son los recuerdos.

Aunque ya no podamos ver a la otra persona, ni sentir su aroma, ni escuchar su voz, ni mirarle a los ojos, ni abrazarla físicamente, siempre podremos recordarla para mantener viva su esencia.

Esto es lo que nos hace humanos y especiales.

IN MEMORIAM MANUEL JOSÉ DELGADO – MUSICAANTIGUA.COM

La música antigua y la historia van ligadas de la mano, y por eso queremos rendir este pequeño homenaje a un historiador, y quizás el mejor investigador de los misterios de Egipto, que acaba de fallecer.

Manuel José Delgado era una buena persona, perspicaz, inteligente, con buen sentido del humor para todo, de esas que recorren contigo el camino de la vida, te descubren matices preciosos en emociones ya conocidas y te muestran que aún hay muchos lugares maravillosos que visitar y otras tantas formas de mirar.

Se había convertido en un experto en acariciar el alma sin tocarla y estaba doctorado en el increíble acto de dar desde el corazón.

Había viajado a Egipto miles de veces, desde que se dio a conocer gracias al programa de Fernando Jiménez del Oso o con los documentales producidos bajo La Pirámide TV hace ya varios años, bajo la batuta del también maravilloso investigador Enrique De Vicente.

Manuel José Delgado llegó a convertirse en uno de los expertos del antiguo Egipto más conocidos en nuestro país, en especial de los secretos de la Gran Pirámide de Guiza.

Un artesano de armonía y felicidad, capaz de volcar todos sus sentidos y sentimientos hacia los demás para transformar un día común en algo extraordinario.

Apostó siempre por las pruebas empíricas, que presentaba junto a sus conocimientos, sobre los grandes misterios del antiguo Egipto, en especial de los secretos que las entrañas de la Gran Pirámide guarda en su interior.

Publicó innumerables artículos, guiones, libros, así como filmó y presentó diversos documentales, que quedarán para la historia.

Desde hace unos años dedicaba su vida, a seguir viajando a su segunda casa: Egipto.

Allí continuaba cada año con sus investigaciones y con la divulgación de la egiptología.

Lo hacía junto a los miembros del grupo que el mismo creó y administró en la red social Facebook: “Amantes de Egipto, Egipto Mágico”.

Que el Dios Thot, te acompañe allá donde estés, al igual que lo hacía en tu pequeño rincón, y que con tanta grandeza compartiste con tus seguidores y amigos.

Biografía de Manuel José Delgado

MÚSICA ANTIGUA Y LA LITURGIA DE DIFUNTOS

Escribe el musicólogo portugués Rui Vieira Nery: “La liturgia de difuntos –que incluye, concretamente, la misa de réquiem, el oficio del sepelio y el oficio de los muertos– recibió en España, desde una época muy temprana, una considerable importancia por parte de las autoridades eclesiásticas y los compositores de las iglesias locales.

A lo largo de toda la Edad Media, según se desprende de las descripciones documentales de que disponemos, la muerte de un gran señor, como por ejemplo el Conde de Barcelona o el soberano de alguno de los reinos de León, Castilla, Aragón o Navarra, era llorada por medio de impresionantes ceremonias en las que la solemnidad de la liturgia se veía a menudo subrayada por el añadido de el planctus, un largo lamento opcional que se cantaba en monofonía, y del que nos han llegado varios ejemplos.

Cuando a finales del siglo XV, y siguiendo los ejemplos de Dufay y Ockeghem, empezó a usarse la polifonía para las misas de réquiem, los músicos españoles fueron de los primeros en adoptar esta práctica de un modo sistemático; y así, casi todos los grandes compositores ibéricos del siglo XVI, desde Pedro de Escobar y Juan García de Basurto, nos han dejado por lo menos una versión polifónica de la Missa pro defunctis.

Sobre esta cuestión tendría una influencia directa la atmósfera de profundo misticismo que dominó gran parte de la cultura española durante esta época como resultado de la confusión espiritual y la crisis de valores en las que se vio sumida Europa tras la aparición de la Reforma.

En realidad, el contenido excepcionalmente dramático de los textos de réquiem parecía abarcar todos los temas que polarizaban los grandes miedos y las grandes dudas del hombre del siglo XVI: el paso rápido del tiempo, la naturaleza transitoria de la vida terrenal, los misterios opuestos de la mortalidad y la eternidad, los sentimientos de culpa de un alma frente a Dios, el rigor del juicio final o la súplica humana de clemencia divina.”

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