Canciones para Reyes y Plebeyos

Canciones para Reyes y Plebeyos

  • Comentar
  • Imprimir
  • Compartir

Entrevista a Cristián Hernández Larguía que fundó y dirige el Conjunto Pro Musica de Rosario desde 1962.

Aquí, su visión de los compositores del Renacimiento.

Las giras del Pro Musica se terminaron con el clímax populista”, dice Cristián Hernández Larguía con la resignación que le da el haber sido testigo directo de la decadencia del país desde hace décadas.

Con los 93 años más vitales que puedan imaginarse, Hernández Larguía sigue al frente del Pro Música, la agrupación que fundó en 1962. “Antes existía una dependencia de Cancillería dedicada al intercambio cultural.

Si el Pro Musica recibía una invitación, la Cancillería se ocupaba de tramitar los pasajes. Así viajamos por primera vez a Arezzo, en la década del 60.

El grupo actuó en Europa, en Estados Unidos y en toda Latinoamérica.

Pero ahora, olvidate de que eso suceda.

Imposible.

El populismo arrancó con el último gobierno de Yrigoyen, así que no tengo esperanza de que la cosa mejore”.

En la tarde que presenta obras de la Edad Media y del Renacimiento en Inglaterra –un programa que lleva el título de Música y Monarquía– Hernández Larguía acepta conversar con Ñ previa localización de un bar donde pueda tomar whisky y comerse unas papas fritas antes del concierto.

“Esta es la fórmula de la longevidad: whisky y papas fritas. No privarse de los placeres. Y también mucho de lo otro, eh”, responde con picardía cuando se le pregunta por la receta.

“Además de trabajar en lo que a uno le gusta y nunca por obligación. Jamás me sucedió no querer ir a un ensayo. Siempre disfruté mucho más de los ensayos que del momento del concierto. Cada año lo disfruto más. Pero la verdad es que el secreto de la longevidad está en los genes: mi tatarabuelo murió a los 110 años. Y murió por un accidente; estaba separando hacienda y una rodada de caballos lo mató, que si no, ¡todavía estaba trabajando!”, bromea.

La música que nos llegó de la Edad Media y del Renacimiento tiene una fuerte relación con la monarquía. ¿De ahí el título del programa que propusieron desde el Pro Musica?

En realidad, robamos el título del libro Music and Monarchy del historiador inglés David Starkey, quien observó que la monarquía inglesa ha dado una gran importancia siempre a la música, desde la Edad Media hasta nuestros días.

No solamente eso sino que ha habido muchos reyes que fueron no sólo buenos mecenas sino grandes músicos.

–¿Quiénes?

–Ricardo Corazón de León, por ejemplo, fue un trovador, pero también escribió el conocido y hermoso Canto de Prisión.

También Enrique V era compositor y compuso la célebre Agincourt . La obra es una imploración a Dios para que le otorgue la victoria frente a los franceses.

Como la victoria llegó, Enrique V se llevó al coro y a los instrumentistas de la capilla real al sitio donde se dio la batalla para rendir su tributo.

David Starkey observa en su libro que siempre la capilla real era la que tenía los mejores músicos del momento.

Maestros de la capilla real fueron Byrd, Purcell y Haendel. Con esos nombres se hace más que evidente que la música era algo muy importante para la corona inglesa, ¿no?

Sus palabras dan por tierra esa frase que dice que después de Purcell y hasta Los Beatles no hubo músicos de trascendencia entre los ingleses.

Bueno, eran los alemanes quienes solían referirse a Inglaterra como “el país sin música”. Ahora, claro con esa frase descartaban a Haendel.

¡Pero Haendel era alemán!

Sí, es cierto pero con esa manía que tienen los ingleses de apropiarse de las mejores cosas se quedaron con Haendel.

El Pro Musica, de cualquier modo, no llega a ese período, elegimos la Edad de Oro de la música inglesa, el Renacimiento.

Ahí lo tenemos a Enrique VIII que tocaba varios instrumentos, cantaba y bailaba además de hacer todas esas cosas que hizo con sus esposas pero que no vienen a cuento aquí.

Hay un libro, La Música de Enrique VIII , en el que aparecen sus 32 composiciones y otras de músicos de su época.

Y se puede encontrar en la Biblioteca Británica.

Pero el gusto de Enrique VIII por la música fue heredado y desarrollado por su hija, Isabel I.

¿Sabías que la reina hablaba once idiomas? Como su padre, había tenido una educación sumamente cuidada.

Se ve que los reyes entonces hacían algo más que salir a cazar elefantes.

Así parece.

Durante el reinado de Isabel, en la Era Isabelina, culmina la arquitectura Tudor y aparecen nada más y nada menos que Marlowe y Shakespeare.

En la música, además de William Byrd, hay muchísimos compositores extraordinarios.

John Dowland, sin ir más lejos.

El más grande laudista de su tiempo.

¿Sabías que fue el primer músico europeo que salió de gira? Las primeras giras de conciertos por la Europa continental las hizo él.

Viajó mucho y durante mucho tiempo estuvo al servicio del rey de Dinamarca. Inglaterra fue un gran catalizador de música. Durante el reinado de Isabel, llegó a Inglaterra –como a otros tantos territorios–, el madrigal italiano.

Pero fue en Inglaterra donde el madrigal prendió y floreció como en ninguna parte.

No hay madrigales franceses ni españoles ni alemanes.

Por supuesto, el madrigal inglés adquirió nuevas características. Una variación del madrigal es el ayre , típico de Dowland, una canción triste.

Escribió muy pocas canciones alegres, ¿no?

Casi ninguna.

El mismo se tomaba el pelo: “siempre Dowland, siempre triste”, decía. En el reinado de Isabel, la música se convirtió en una manía popular.

Se hacía música en todas partes. Thomas Morley, músico de la época, contaba que una vez había sido invitado a cenar a una casa de una familia pudiente, y que luego de la comida lo habían hecho pasar a otra mesa donde había un libro con partituras.

El libro tenía un diseño especial para que pudiera ser leído simultáneamente por cuatro personas sentadas cada una en un lado de la mesa. ¿Qué había en ese libro?

Ayres de Dowland. En las barberías había laúd para que los parroquianos que esperaban se distrajeran cantando.

Los caballeros, además de dominar los deportes, tenían que saber cantar, bailar y por lo menos ejecutar un instrumento.

A la reina le gustaba mucho bailar.

¿Sabés qué? La volta. Una danza bastante escandalosa en la que el hombre, después de un par de piruetas, conseguía que la mujer se sentara encima de él.

No hay comentarios sobre “Canciones para Reyes y Plebeyos”

Añadir un comentario.

Escribir un comentario



  • Compositores

    Juan del Encina

    Juan del Encina Quizás si algún día buscando entre legajos encontramos alguna frase referida a Zerbantes, sonreiremos y seguiremos...

    noviembre 27th, 2018 | Leer más