Antonio de Literes y la grandeza del barroco tardío español

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Antonio Literes: Sacred cantatas for alto
Concerto 1700

Si existe un periodo interesante en la historia de la música española -de los muchos que hay- es el que tiene lugar con la llegada del siglo XVIII, donde las formas tradicionales comienzan a mezclarse con los sonidos novedosos procedentes del extranjero, especialmente de Italia.

Se trata de una época que ha trabajado extensamente en sus repertorios el conjunto Concerto 1700, que, dirigido por el violinista Daniel Pinteño, ha dedicado su último proyecto discográfico a las cantadas sacras de Antonio de Literes.

Las cuatro obras que integran el álbum fueron encontradas en el archivo de la catedral de Guatemala y catalogadas en 2003, pero nunca habían sido grabadas hasta ahora.

Esta iniciativa ha sido posible gracias a una beca Leonardo concedida por el BBVA.

Concerto 1700 es un grupo fundado en 2015 que ha centrado su trabajo en la obra de compositores y maestros de capilla españoles del siglo XVIII, que por unas u otras razones no es demasiado conocida por el gran público.

De esta forma, entre su discografía reciente encontramos Amoroso Señor, dedicado al organista madrileño José de Torres (1670-1738), e Italy in Spain, integrado por sonatas para violín de finales del siglo XVIII. Antonio Literes: Sacred cantatas for alto pretende arrojar luz sobre la obra religiosa de este compositor, que es la que ha tenido una menor repercusión.

Y es que Literes es más conocido por su música escénica, tanto por las numerosas zarzuelas que escribió, como por sus dos óperas, especialmente por Los elementos, un ejemplo de su trabajo realizado para la nobleza de la época, pues está dedicada a la duquesa de Medina las Torres y Sanlúcar, y que formó parte de los festejos de su cumpleaños.

Está inspirada en la Metamorfosis de Ovidio y narra la armonización final del caos y la oscuridad tras la contienda de los cuatro elementos (tierra, aire, fuego y agua).

Antonio de Literes, nacido en Mallorca en 1673, llegó a Madrid en 1686 para ingresar en el Real Colegio de Niños Cantorcicos, de forma que siete años después pasó a ocupar el cargo de violón principal en la Real Capilla, donde desempeñó el resto de su carrera. Su obra se encuadra en la encrucijada entre la tradición musical española del siglo XVII y las nuevas formas renovadoras que llegaron de Italia y Francia con los primeros Borbones.

De hecho, siguió la estela de cambio que inició Sebastián Durón, desarrollando una línea creativa que ha sido definida como de transición.

Sin embargo, a diferencia de Durón, Literes no sufrió los ataques del fraile benedictino Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro, quien en su obra Teatro crítico universal expresa su indignación sobre las influencias italianas que impregnan de artificiosidad y amaneramiento la música que suena en los templos, y suspira por la sobriedad de tiempos pasados.

A su juicio, no corresponden al culto los “Menuetes, Recitados, Arietas, Alegros”, pues la composición religiosa debe infundir “gravedad, devoción y modestia”.

Y si condena los esfuerzos renovadores de Sebastián Durón, en cambio se muestra complacido con Antonio de Literes, de quien afirma que es de los compositores “que no han cedido del todo a la moda; o juntamente con ella, saben componer preciosos rectos de la dulce, y majestuosa Música antigua”.

En particular, expresa su deseo de que Literes se hubiese dedicado exclusivamente a escribir música sacra porque “el genio de su composición es más propio para fomentar afectos celestiales, que para inspirar amores terrenos”.

Con todo, las cuatro cantadas que ha grabado Concerto 1700 hacen gala de una frescura y de un espíritu alegre que contrastan sobremanera con esa gravedad que añoraba el padre Feijoo en los templos. Las piezas recuperadas son Ya por el horizonte (1728), Si el viento (ca. 1725), Cuando a pique, Señor (1733) y De aquel fatal bocado (1730).

La voz del contratenor Carlos Mena es acompañada en el disco por los violines de Pinteño y de Pablo Prieto, y por Pablo Zapico, guitarra barroca y tiorba, Jacobo Díaz, oboe, Ignacio Prego, clave y órgano, Ester Domingo, violonchelo, Ismael Campanero, contrabajo, y Ricard Casan, trompeta.

Aunque Antonio Literes: Sacred cantatas for alto tiene un valor musicológico e histórico indudable, lo cierto es que la mera escucha de sus sones tan exquisitos como animosos constituye una experiencia altamente recomendable.

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